29/5/08

Pie grande

Tengo un problema (varios, pero vayamos al de hoy): nunca estoy contento con el par de zapatillas que me compro. No puedo elegir. Me cuesta. Nada me queda bien. Soy medio chueco, si me paro "derecho" las patitas me quedan abiertas hacia afuera, como si fuera un pinguino. Y creo que tengo un pie más grande que el otro, pero no a lo largo, sino a lo ancho. Eso me complica para comprar.
Entonces...
Una vez me compré unas Topper de lona "reforzadas", que se llaman reforzadas porque tienen un poco más de aguante y una plantilla apenas más acolchonada, pero sobre todo para tener una excusa para que salgan más caras que las comunes. Calzo 41 y medio. Las 41 me quedan chicas. Las 42 me quedan grandes.
"Se estiran", me dijo el vendedor. Me llevé las 41. Las usé una vez, me salieron ampollas. Las usé otra vez, se me rompieron las ampollas. No las usé una tercera vez: las regalé.

Otra vez me compré, en un outlet de La Boca, unas Topper de lona tipo botita. Al día siguiente me pregunté por qué mierda me compré esas zapatillas si eran francamente horribles, azules, altas, parecía una nena. Pero ése no era el problema (ni el precio, eran realmente torabas). El número, otra vez, no era el exacto. Me ajustaban, me dolían, me molestaban. Hice el esfuerzo: las usé muchos días estando en casa, para que se estiraran. No hubo caso. Las regalé.

No conforme, busqué unas zapas para ir a correr al parque (en realidad, a caminar, pero me daba verguenza). Descartadas las Nike por su precio y su estilo psicodélico-moderno-soyfashion-tengozapascaras, hurgué por todos los locales de Palermo Horse y me decidí, finalmente, por unas Reebok azules con plateado, bastante horribles, pero eran sólo para ir a correr. Me las probé. "Me ajustan un poco", dije. Sabía la respuesta. Le creí. Durante seis meses me dolieron tanto los pies que dejé de ir a correr (o caminar) para no sufrir más. Después, increíblemente, cedieron. O se me achicaron los pies.

El año pasado viví otro episodio. Me compré unas zapatillas preciosas, Adidas, marrones con las tiritas blancas. Divinas. Caras. Las 42 me quedaban como una lancha; las 41, un poco ajustadas. "Se estiran", me dijo la vendedora. Como soy medio pelotudo, le volví a creer. No se estiraron una mierda. Ampollas, dolores, más ampollas. Las llevé al zapatero, me estiró la horma. No hubo caso. Las llevé de nuevo. Ahora, a regañadientes, se pueden usar.

Para no repetir mi idiotez, al toque me compré otras adidas, feas, bien feas, azules con las rayitas medio verdes flúo. Me probé las 41. "Se estiran", me dijo el vendedor de humo. "Essssta", pensé. "Me llevo las 42", le respondí. Me bailan por un sueño las muy turras. Las dejé de usar, las tengo en el placard.

Después de eso, viajé a Canadá. En una baratija, encontré unas Topper que no me gustan pero estaban regaladas y me quedan como si fueran hechas para mí. Al día siguiente, en otro ofertón, encontré unas Adidas, una bicoca. Las 41 me quedaban justas. Las grandes, amplias. Me llevé las grandes. También las uso poco.

Así las cosas, tengo ocho pares de zapatillas y siempre, aunque son medio feuchas, uso las mismas. Siempre. Pero me quedan joya.

10 perdedores dejaron su mensaje después de la cereal:

ale dijo...

Lo tuyo es un caso serio serio. Con las zapas no se jode, por lo menos para mi. No tengo muchas, pero las que tengo las adoro. Y no las regalo ni a punta de pistola!

Anónimo dijo...

¿Nunca escuchaste la frase "tenés cara de que te duelen los pies"? Yo pensé que era un problema exclusivamente femenino, sobre todo de las féminas como yo que no tienen el pie de Sarah Jessica Parker como para ponerse tacos de 10 cm sino más bien una empanadita. Dejate de joder y anda en Havaiannas...

Anónimo dijo...

sos la famosa ojota...

Princesa Sukimuki dijo...

J, estas sufriendo un poco lo que nos pasa a las nenas!
las sandalias en verano estan buenas pero te matan las tiritas, en invierno si las bota tiene taco y son en punta al rato sentis que es mejor arrancarte los dedos a seguir caminando.
y las zapas deberian ser el paraiso del confort, pero los fabricantes les ponen cosas para q uno termine comprando mil pares y usando uno solo!

= amo comprar zapatos y zapatillas...asi q la próxima vez si queres te acompaño de compras y ayudo a elegir!

Inés Lerda dijo...

Yo tengo un par de zapatillas adidas que me las trajeron de Italia y son muy lindas, muy simples, muy elegantes y muy muy, pero me quedan chicas por medio número. Me quiero matar pero como soy una pelotuda que quiere sentir que lleva zapatillas exclusivas, las uso igual. Pocas veces al año sufro un rato. La clave es ponérselas en invierno y apenas por unas horas.
Una corrección: el outlet de Alpargatas no queda en La Boca sino en Barracas. Justo la avenida Patricios divide, de una vereda es La Boca y de la otra, Barracas. Me acuerdo que a fines de los 90 iba ahí a comprar las topper a 20 pesos. Había más baratas: las rosas o celestes estaban en promoción a 14 pesos.

-J- dijo...

princesa, no me trates de nena, tengo complejo con esto. De chiquito tenía pelo largo y en los locales me decían "algo más, querida?"

Ine, tenés razón, es en Barracas. Soy un bicho de Palermo Horse

D dijo...

J, ante todo gracias por pasarse.

Yo tengo un problema similar, calzo 41, en una mujer es complicado, me compro lo que me entra y no lo que me gusta. Debería hacermelos a medida pero... exceden mi presupuesto. En realidad calzaría 41 en uno y 41.5 en el otro, soy patona, pero por suerte alta, te recomiendo que te compres las que quedan grandes y las uses con medias gruesas, ahora en invierno no molestan, esas que son suuuuper acolchonaditas :) De esta manera no te van a bailar tanto, lo digo por experiencia! Espero te resulte!
Saludos.

inezita dijo...

sos un perdedor (?)

me causo ternura lo de que te decian nena de chico por el pelo largo

:)

GC es un grande dijo...

sos un capo

Cassiopeia dijo...

yo tambien calzo 41 y medio y los zapatos de mujer se hacen solo hasta el cuarenta... es feo sentirse descriminada...

Acerca de MdP!

Este blog contiene historias propias, algunas pocas ajenas de personajes cercanos, que se funden una en otra bajo el mismo don. Todos los protagonistas son (somos) perdedores: en el trabajo, en el amor, en el sexo, en la suerte, en el día a día, en la vida. Porque para algunos, como yo, ser perdedor dejó de ser un problema: ya es un destino ineludible. He aquí las historias. De derrotas, caídas, papelones. Derrumbes en general. Nos pasa a todos, no?