11/1/10

Año nuevo, vida nueva

MdP! se mudó!
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28/9/09

Yo no me quiero casar... (II)

Después de un par de días de meditarlo con la almohada, decidí qué hacer con la señorita protagonista de un par de post atrás.

En realidad, debo decirlo, no es que me tomé un par de días para meditar, sino que olvidé responderle el mail que me había mandado el miércoles y lo hice recién el sábado. En mi respuesta, breve, concisa, le dije:
-Perdón. Me colgué en responder. Mucho. Si tenés y usás el messenger, el mío es messengerdejotahesse@manualdeperdedores.com*. Si no, en la semana la seguimos por mail. Beso. J.

A las pocas horas, me agregó al messenger. Y chateamos un rato, nos contamos algunas cosas de la vida, o más precisamente de la rutina.

Gustos, placeres, estilos.

Y como a mí las palabras se me escapan de la boca, también se me escaparon un par de fobias, que luego logré esconder debajo de la alfombra -creo-.

Y terminé dando el gran paso; la llegada del hombre a la luna; el estirón adolescente; el 'sí, quiero'; el 'papá, yo también fumo'; el 'sí, oficial, yo la maté'; etcétera:
-Bueno, me tengo que desconectar, pero... Si tenés ganas en la semana vamos a tomar algo una noche...
-Sí, dale!
-Buenísimo, después arreglamos bien.
-Está bien.
-No te digo el fin de semana porque, como te dije, termino arruinado de trabajar... Prefiero en la semana. Vos no tenés problemas?
-No.
-Buenísimo. Después combinamos.
-Pero relajate.
-Eh?
-Que te relajes, no te lo tomes como algo tenso, vamos, tomamos algo, listo.
-...
-...
-Estoy relajado, demasiado relajado. Te digo, nomás, por qué prefiero en la semana.

-OK, está bien.

Me sentí un idiota. O un nene. Me corrió la muy turra!

Pero la voy a ver...




*Es un chiste, tontitos, no me agreguen a ese messenger que no existe (espero).

25/9/09

Los juegos de Jota

24/9/09

Yo no me quiero casar... y usted?

Hace unos días, recibí un mail de Pablito, un compañero de trabajo. Estaba dirigido a mí y a una chica a la que llamaremos Señorita, ya que poco sabemos de ella más que el nombre y no querremos incomodarla por si, por casualidad, entra a este privado lugar. El correo decía esto:

"Edades similares, buenas gentes, inquietudes parecidas, medio zurditos aburguesados, sin Sida... Definitivamente varias coincidencias. Es decir, no puede funcionar de ninguna manera. Pero bueno, crucen unos mails, diviértanse un poco, tomen unos copetines y, en el peor de los casos, después me dicen: 'Che, el paquete que me presentaste'. Y listo...
Cordiales saludos, Roberto Galán"

Después de insultar a Pablito en cinco idiomas por semejante atrevimiento, alrededor de donde yo trabajo se armó la discusión: Jota debe ir a tomar algo con la señorita en cuestión, alguien a quien no conoce, personal, física ni psíquicamente?

(admito que psíquicamente yo seguro que estoy peor)

-Cómo voy a salir con alguien que no conozco? O que conozco así? -fue mi primera excusa.
-Para conocer a alguien primero tenés que salir, boludo -retrucó Pablito.
-Bueno... Pero no sé... Es grande, ya está vieja para mí... Vos sabés que me gustan algo más pequeñas, como Pequeña P... -fue mi segunda excusa.
-Escuchame una cosa, salame -intercedió Rodrigo-. Te voy a decir dos cosas... Primero, así te fue con esa pendeja y con otras...

Pablito aplaudió, le dio la mano, se oyeron gritos...
-Y segundo -continuó Rodrigo-... No sé, por algo está sola y te la quieren presentar así, no?

Y yo aplaudí, y le di la mano, pero nadie más gritó.

El debate siguió, sin mayor trascendencia, con algunas acusaciones de "cagón" y demasiados "boludo!" para mi gusto.

La Señorita respondió el mail, muy campante, para los dos, diciéndonos que le resultó muy divertido el mail; yo también respondí, diciendo que no maté a Pablito porque lo quería; Pablito también respondió, y dijo que era hora de poner una fecha y un lugar.

Yo, sinceramente, no sé qué hacer...

Escucho sugerencias.

Y si no, los tendré al tanto...

21/9/09

Soy solo (II)

Tal fue el éxito del post en el que conté acerca de la invitación a una fiesta/reunión de solos (éste) que, a pesar de las muchas advertencias, tuve que ir...

Sí, fui.

Mi amigo Martín terminó por convencerme:
-Yo voy seguro... Qué puedo perder? -analizó.
-Lo que me queda de dignidad, Martín. Es un encuentro muy perdedor... Puede ser muy bizarro... Una piba está organizando juegos! Es lamentable...
-Yo me siento a un costado, me mamo enseguida y los miro. No pienso jugar a nada.
-...
-...
-Bueno... Vamos. De última me levanto y me voy.

Llegamos a eso de la 1. En la puerta, nos encontramos con mi amiga Aye y sus dos amigas. El grupete lo completaban el Anfitrión, La organizadora, un francés, una francesa, un alemán y dos chicos más.

Siete nenes; cinco nenas: la cosa ya empezaba mal.

Después de las presentaciones de rigor, de los saludos, del 'tanto tiempo sin verte!' que le obsequié al Anfitrión -compañero de estudios al que no veía desde hacía años-, La Organizadora nos dio la bienvenida:
-La idea no es venir acá a buscar pareja, ni hacer terapia de grupo, sino pasarla bien, compartir un buen momento y disfrutar de la soltería!

(iupi. En ese instante pensé en correr, en inventar enfermedades terminales o internarme en un neuropsiquiátrico, pero me dio verguenza)

Enseguida, La Organizadora habló sobre algunos juegos que íbamos a hacer para conocernos, primero, y después sobre el 'castigo' que recibirían los perdedores de esos juegos: tomar y tomar y tomar.
-Eh... No quiero ser mala onda, pero yo hoy no puedo alcohol. Estoy tomando un remedio... -dijo alguien.

Ese alguien, lógico, era yo.

-Eh... Bueno -reorganizó La Organizadora-, entonces vos tendrás prendas. Tendrás que confesar cosas...
-...

Reglas aceptadas por todos, el primer juego consistía en sacar un papelito para encontrar una pareja temporal (podían caer hétero u homo, azar puro), a la cual había que hacerle preguntas para conocerla y, después, presentarla al grupo. Los papelitos tenían nombres: Batman, Robin, Mickey, Minnie, Lennon, Yoko... Todos sacamos uno. Batman debía juntarse con Robin, Lennon con Yoko... Y así.

Increíblemente, cinco de las seis parejas coincidieron en que fueran mixtas: un nene, una nena.

La sexta? Jota y un tipo (lo único bueno es que yo fui Mickey y él, Minnie).

-Ya tenés tema para el blog -me advirtió Aye, descostillándose de la risa sobre un sillón, al grito de 'no lo puedo creer, no lo puedo creer, justo a vos, Jota!'.

Justo a mí. Obvio.

Martín se moría. Los demás no entendían del todo. Y Minnie...

Minnie era el Chino, otro compañero de estudios de hace años. Nos pusimos al día brevemente, aunque al rato, al exponer sobre su vida, tuve que admitir que mi memoria estaba fallando: no me acordaba de nada.

El resto, queridos amigos y amigas, ni vale la pena contarlo de manera extensa: hubo momentos patéticos, como siempre, otros divertidos, algunas chicas que me cagaron a pedos (nunca faltan) y una realidad que encontró a todos borrachos divirtiéndose y a mí, sobrio como un vaso de agua, con mi Coca Cola y mi Agua Tónica como compañeras inseparables.

Jugamos al chinchón y al asesino. Y a mí me tocó ser el asesino, con la desgracia de que cada vez que mataba a alguien, de tan borracho que estaba no se daba cuenta (y entonces el juego perdía sentido porque el asesino no lograba su cometido).

Desde ya, tuve que confesar algunas trapisondas, hechos vergonzosos, derrotas íntimas...

A las cinco y media de la mañana, ya sin europeos, sin juegos, sin alcohol y con un par de tortas ricas sobre la mesa, la ronda derivó en mate.

El encuentro de solos y solas terminó un rato más tarde. Cómo terminó?

Con Jota durmiendo en su cama.

Solo...

Acerca de MdP!

Este blog contiene historias propias, algunas pocas ajenas de personajes cercanos, que se funden una en otra bajo el mismo don. Todos los protagonistas son (somos) perdedores: en el trabajo, en el amor, en el sexo, en la suerte, en el día a día, en la vida. Porque para algunos, como yo, ser perdedor dejó de ser un problema: ya es un destino ineludible. He aquí las historias. De derrotas, caídas, papelones. Derrumbes en general. Nos pasa a todos, no?