30/5/08

La boca del lobo



Nunca, pero nunca (me abandoooones cariñito) me había dolido el hombro. Hasta este año. Por el tenis, claro, otro deporte de riesgo que adopté después de dejar el (Cruz diablo!) fútbol.
Fuerte dolor, pinchazo al sacar. Hombro de tenista? “Es el codo de tenista, imbécil”, me avisparon. Fui al médico.
“Y... mirá, no parece nada serio a simple vista, pero tenés que hacerte una resonancia. La placa no te va a servir para nada. Cuando tengas los resultados, vení a ver al doctor Ranaleta, que es el especialista en hombros”, me dijo el traumatólogo.
Buenísimo!! Una resonancia!! Nunca me había hecho.
Saqué turno. Les pregunté a algunos compañeros cómo era. Fui confiado. Y fui con V, que me acompañó.
No había nadie adelante cuando llegué. Al rato aparecieron dos personas, a las que llamaron antes que a mí. Me fui a quejar. A los 10 minutos, me nombraron.
Entré a la sala y vi la máquina infernal. Un tubo, un túnel, con una camilla abajo. Empecé a temblar. “Acostate acá, relajate, no dura mucho”, me dijo el especialista. “Cuánto es no mucho?”, consulté. “Veinte minutos”.
Mierda.
Me acosté. Me puso una faja a la altura del hombro. Se fue. La camilla empezó a moverse y mi cabeza empezó a quedar dentro de ese túnel del terror. Temblé más estrepitosamente. “Tranquilo, tranquilo. Cerrá los ojos, dormite, pasa rápido”, me dije a mí mismo. Cerré los ojos. Los abrí sobresaltado, sudando.
El especialista desapareció detrás de una puerta. Vi su cabeza tras un vidrio, una especie de ventana, la sala de máquinas, digamos. Comencé a desesperarme, a sentir pánico. Me sentí enterrado en una tumba, para decirlo claramente.
“Doctor, doctor”, llamé sin querer hacer un escándalo.
“Doctor???”, insistí.
Comencé a moverme, a tratar de salir para abajo. Costaba. Cogoteaba a ver si veía algo, si me calmaba algo.
La máquina empezó a hacer ruido.
“Doctor!!!???”, grité.
Nada.
La desesperación me hacía transpirar, temblar, todos los ar.
“Eh, flaco!! Flaco!!! Ehhh!!!”, insistí.
Chiflé.
Nada.
“Doctor!!! Flaco, eeeeeyyy!!!!”, grité, chiflé, estaba como loco.
Se acabó el ruido, apareció el especialista. “Qué paso?”.
“Sacame de acá, sacame de acáaaa!!!”, rogué.
Apretó el botón de la felicidad y me sacó. Yo temblaba.
“No, no... eso es terrible... No se puede hacer eso, estoy temblando. Mirá cómo estoy?”, le dije.
“Tenés claustrofobia?”, me preguntó.
“Hasta hoy, no”.
“Muchos se dan cuenta en la resonancia...”
“Ya veo por qué”
“Te pasa lo mismo en ascensores?”
“No, nunca”
“En baños de avión, cuartos pequeños, cuando te tapás hasta la cabeza?”
“No, nunca! Mirá cómo estoy?”
“Bueno, tranquilo, esperá que pase y probamos de nuevo”.
“Vos estás loco? Ahí no me meto nunca más. Que me corten el hombro”.
Huí. Estuve temblando durante media hora. Soñé con eso un par de noches.
Saqué turno en otro centro porque tenían máquina de resonancia “abierta”. Le expliqué al especialista II de mi problema. “Si te pasa algo, tocás este botón y vengo enseguida”, me calmó. “Qué significa enseguida?’, pregunté. “30 segundos”, aseguró. No pude.
“No, mirá… dejá. No puedo, ya me siento mal”, dije apenas me acosté debajo del círculo de la infelicidad.
Me explicó que una manera es clavándome rivotril o algo parecido. O que me duerman: sedación.
Pasaron más de dos meses, no me hice la resonancia. Ni loco entro en esa cueva, ni dormido, ni mamado, ni fumado, ni muerto. Que me corten el hombro.

14 perdedores dejaron su mensaje después de la cereal:

Tefy.- dijo...

jajaja, perdón no me quiero reír, pase por eso, y si es agoviante y sobre todo cansador, yo tuve q estar 40 minutos adentro de esa cosa y a lo ultimo, no sólo que no sentía nada sino que sentí como si me hubieran sacado toda la energia de mic uerpo, no me podía mover..pero después me hicieron 2 punsiones medulares y me operaron del bazo, asique creo que eso paso a un segundo planoo...
fuerza...todo se puede y hay cosas peores..

besos

Diego de la Fuente dijo...

Esa maquina me da un terror espantoso, te entiendo querido J.

La podriamos definir como una maquina de esa enfermedad que empieza con C y termina con ancer... Pero que no la quiero nombrar.

Almendra dijo...

Ayy, a mi también esas cosas las odio! Soy claustrofóbica, o lo era de chiquita cuando me tenía que subir a un ascensor. Pero se ve que pasaron los años (y la vagancia pudo más) y ahora entre escaleras y ascensor me decido por el último.

El año pasado tuve una pequeña intervención quirúrgica. YO, que odio agujas y todo eso. Pero todo pasa ... Nada es tan grave como parece. Todo es psicológico :p

Espero que se solucione el tema de tu hombro y que no te tengan que meter denuevo en esa cápsula! Besos.

Lu :) dijo...

wow, gracias por lo que me dijiste :) sea bueno o malo, me puso contenta

el otro día me pasó algo que te tendría que haber pasado a vos, porque incluye una guachada que me hicieron mis zapatos (en tu post de las zapatillas leí tantas veces la palabra ampolla que casi lloro) y una sensación de perdedora (bah, de pelotuda) que no se me va más... estaba caminando por los estúpidos pasillos de madera resbaloza de la facultad y tenía unos zapatos con una suela DE MIERDA que parece que caminás sobre hielo porque es lisa lisa... y estaba por pasar al lado de uno de mis profesores (el que más intimida, porque es el más capo y es relativamente joven, no es un viejito que te cagás de risa), y yo pensando: bueno, concentrate en no caerte, agarrate de la pared, andá lento, hacé lo que quieras pero no-te-caigas (estaba asustada porque ya me había resbalado como tres veces en 50 metros y no quería quedar como una idiota justo adelante de él)... NO SABÉS CÓÓÓMO ME CAÍ, JUSTO EN EL SEGUNDO QUE LO TENÍA EN FRENTE... ay me quise morir jajajaja sólo de recordarlo ahora me puse colorada jajaja... encima debe haber sido tan graciosa la caída, porque me quedo un moretón en la pierna izquierda casi a la altura de la cadera y me dolió por días el brazo derecho, todavía no puedo imaginar la posición en la que caí para que me haya golpeado en una pierna y un brazo opuestos... así que ahora me dejé de joder con zapatitos lindos y voy siempre con las mismas zapatillas

y che con los ojos cerrados no puede dar taaaaanto miedo esa cueva, sé hombre!

-J- dijo...

gracias por entenderme, chicos/as, quizá si lo tengo que hacer no me sienta tan solo y triste en ese agujero abandonado

Princesa Sukimuki dijo...

J por suerte esa maquina sola la vi en la tele...pero parece mala onda.
seguro q la creo un psicologo para atraer clientes.

GC es un grande dijo...

diegui, esa maquina tambien diagnostica un ACV...la odio...

-J- dijo...

qué es un ACV, GC?

inezita dijo...

me la hice 3 veces, la primera vez el ruido hace que te cagues hasta las patas y te muevas y es ahi cuando el medico dice por los parlantes "quedate quietita linda", como podes quedarte quietita si estas re tranquila y escuchas ruida de repente...??

en la primera me diagnosticaron meniscos...
me opere...
la segunda...me movi menos...diagnostico...rotura de rotula...
me opere de nuevo...
a la tercera ya estaba re canchera...diagnostico...ligamentos
me opere de nuevo....
dicen que la 3 es la vencida..o eso dice Maria Marta Serra Lima...
espero no tener una cuarta...
Tranquilo J.
Ya vas a poder....

me quede pensando...Maria Marta Serra Lima, entrara en una de esas?

:)

-J- dijo...

claro, inezita, pero hay una diferencia: para hacerte una resonancia de rodilla te meten la mitad del cuerpo, la parte de abajo. Para hacerte de hombro, te meten la parte de arriba. O sea, estás con la cabeza adentro, en el medio
es muuuuuucho más desesperante
Mucho
tanto que huí

GC es un grande dijo...

Accidente Cerebro Vascular...

-J- dijo...

Ay, GC... no sé si me quería enterar

GC es un grande dijo...

la verdad que yo tamppoco...pero ya paso...besos y OOOOOTRO TEMA OK???

Lulet dijo...

Me diste mucha ternuuuuuuuuraaaaa!!!

Acerca de MdP!

Este blog contiene historias propias, algunas pocas ajenas de personajes cercanos, que se funden una en otra bajo el mismo don. Todos los protagonistas son (somos) perdedores: en el trabajo, en el amor, en el sexo, en la suerte, en el día a día, en la vida. Porque para algunos, como yo, ser perdedor dejó de ser un problema: ya es un destino ineludible. He aquí las historias. De derrotas, caídas, papelones. Derrumbes en general. Nos pasa a todos, no?