29/11/08

El sol (no) sale para todos

No bien llegué a esta ciudad de descanso, ayer, viernes, a eso de las tres de la tarde, el sol asomaba por entre unas nubes. Llegamos con papá al hotel y me consultó sobre mis deseos inmediatos:
-Ni lo dudo, me cambio y me voy a la pileta, dije.
A las cuatro y algo, estaba con mi mallita, el protector solar ya puesto, las ojotas y el libro en la mano.
-Me esperás que me corto las uñas?, consultó papá.
Le dije que no, que lo esperaba abajo. Salí de la habitación, bajé hasta el primer piso, salí hasta la zona de la pileta y...
Y...
Y ya no había más sol.
En cinco minutos, lo que demoré entre que salí del cuarto, esperé el ascensor y llegué a la pileta, las nubes habían tapado todo. Pero todo! Igual, guapo, me senté en la reposera, abrí el libro (Kitchen, de Banana Yoshimoto) y me dispuse a bancarme el gris del cielo.
Al minuto el viento me volaba los dos pelos que tengo en la cabeza y me daba vueltas las páginas del libro.
A los quince minutos, apareció mi papá, riéndose. "No te puede pasar esto", me dijo.

Y sí, puede. Hace un día que estoy acá, todavía no volvió a aparecer el sol. Aparecerá en mis últimas 48 horas de descanso que me quedan?


PD: no viene al caso, pero ya que estamos les cuento que por un problema estomacal no puedo comer alocadamente. Anoche no pude probar bocado de la mesa de postres que incluia mousse de chocolate y de dulce de leche, brownies, espuma de frutilla y otras delicias. Hoy, en un desayuno no completo ni internacional, sino intergaláctico que incluía -a placer- omelettes, platos calientes, fiambres y toda clase de panes y facturas, Jotita comió unas tostadas con mermelada y unos quesitos.

28/11/08

Tormenta

Quemado de la cabeza, arruinado al 100%, decidí aceptar una invitación para pasar unos días afuera con mi papá.
Pedí un día en el trabajo, cambié un franco con un compañero, terminé la semana laboral ayer, abatido, arruinado.
Hoy me voy... siempre y cuando el tiempo permita que salgan los vuelos (todo es posible en el mundo de Jota).
Y esto es lo que me espera en mi destino:



Basta. En serio, basta. Basta de tormenta cuando me voy de vacaciones. No sólo quiero descansar, quiero salir a caminar, playear, tomar sol, nadar, rascarme el higo mirando el cielo celeste. Podrá ser una vez? O todo va a ser como aquélla y esta vez, como siempre?

26/11/08

Pare de sufrir!



Un reciente estudio de la Universidad de Michigan* reveló que el 87,2% de la gente que duerme cucharita sufre problemas de circulación a causa de la durmiente de sus brazos.

El estudio fue realizado en 127 personas de 17 a 25 años, asiduos durmientes en posición cucharita. "Desde que dejé de dormir cucharita toda la noche, llego mejor al final del día. La sangre corre mejor", afirmó Luisa Lane, estudiante de angioplastia en Oregon.

"Un ratito sí, toda la noche no", resumió el filósofo José Pablo, asiduo lector de blogs, sobre el asunto.

Al parecer, los que duermen cucharita "toda la noche" sufren el reconocido problema de "hormigueo" en el brazo sobre el que descansa el cuerpo de su acompañante. "Esto ocurre con acompañantes habituales u ocasionales", aclaró el doctor Marley Kuhston. Aquéllos que padecen del hormigueo, o "cosquilleo mariposón", se ven impedidos de una correcta circulación sanguínea. Por ese motivo, la sangre no llega correctamente al cerebro y la consecuencia inmediata es la falta de oxigenación.

"Hemos comprobado en más del 90% de los casos que los que duermen cucharita no descansan bien, se despiertan varias veces por la noche y durante el día padecen el síndrome dopaelor**, lo que les impide la correcta realización de sus quehaceres domésticos y laborales.

Por ese motivo, Jota Hesse -que a veces habla en tercera persona porque se cree Maradona- y todos sus perdedores de Mdp! nos sumamos al grupo de Facebook: Siempre que duermo cucharita se me duerme el brazo, que pregona las palabras del filósofo. Ya lo saben:
Dormir cucharita? "Un ratito sí, toda la noche no".

Ya está científicamente comprobado.


*El autor de esta nota no recuerda fehacientemente si se trata de la Universidad de Michigan o de alguna otra de algún lugar del mundo. Hecha la aclaración, Jota Hesse, como propietario del blog, no se hace responsable de los datos aquí vertidos.

**Dopaelor: Dormí para el orto.

25/11/08

Sacale jugo

Recuerdan la juguera olvidada en este post? Pues bien, luego de una respiración boca a boca, revivió. Está genial, buenísima (excepto que es medio rompe bolas para lavarla). Cómo no me di cuenta antes, más precisamente cuando la compré?

Da igual. Ahora, cada mañana me levanto y me preparo un juguito sano y natural. Vieron a los musculosos deportistas que promocionan la Phillip Juicer por la tele? Bueno, no soy así. Primero, la que yo tengo no es la de la tele. Y además sigo con panza, el pelo se me sigue cayendo, ando hecho percha en cuanto a la salud que no tengo y todas esas cosas. Pero ojo al piojo: manzana con apio queda muy bien, y lo mejor de todo es el rejunte. Por caso: mandarina + zanahoria + manzana + apio + ananá. O zanahoria + manzana + damasco + tomate. Tremendo.
La juguera es tan buena que, como dicen en la tv, no hace falta pelar nada, ni cortarlo (salvo que no entre por la boca del artefacto). Sin embargo, el manual de instrucciones tiene sus excepciones: nada con carozo, obvio, porque es duro, hueso, se rompe todo. Nada de bananas, porque es paposa, no tiene jugo y se traba. Y los cítricos, sin cáscara.

Esto último me llevó a cuestionar la utilidad de la juguera: cómo no puedo poner una naranja o mandarina así como Dios la trajo al mundo y sí un ananá con su cáscara dura y puntiaguda? Se va a romper por poner una cascarita de naranja? Tamos locos? A la mierda con todo. Yo pruebo.

Fue la manzana, listo. Fue la zanahoria, listo. Fue la naranja... listo! Todo jugo, puro jugo!
Feliz por mi triunfo, serví un vaso de rico jugo natural y lo probé.

Y saben por qué no hay que poner la naranja con la cáscara? Porque toda esa piel blanquita que tiene, que es bieeeen ácida y espantosamente agria, también la procesa. Y forma parte del jugo. Y es una cosa horrible.

Moraleja: si el manual de instrucciones dice que la naranja va sin piel, va sin piel.

22/11/08

Blu

Se dice, o eso recuerdo, que los amigos se eligen. Que no vienen con un sello que obligue al parentesco, a la confianza, al cariño, a nada. Bueno, no es así: a mí casi que me impusieron a uno.

Blu nació en noviembre, yo tres meses después (igual eso fue hace rato).

Su papá y mi papá fueron juntos al colegio secundario, creo que también hicieron algunas materias de la facultad al mismo tiempo, son íntimos amigos desde la adolescencia y, ya cada uno en pareja, sus mujeres (es decir, la madre de Blu y mi mamá) también se hicieron amigas.

Mi hermano y la hermana de Blu, claro, son amigos.

Podía elegir Jota si quería ser amigo de Blu?

Casi que no. Pero bueno... No hubo problemas. Blu es amigo desde que nací. Y con el tiempo, con escuelas, colegios y amigos diferentes, fue amigo por elección. Es con el primero que me fui de vacaciones sin mayores (a Gesell), con el que hice uno de los viajes más lindos (Cuba); participé de su 'ceremonia' de casamiento, su hijo Santi me dice 'tío', le confío mis asuntos, él los suyos. Y etcéteras.

Muchos años atrás, estaba yo en mi casa, en mi viejo departamento de familia, cuando llamó Blu.

-Jota, cómo andás?
-Bien, Blu, vos?
-Bien... qué hacías?
-Nada... Estoy en el baño. Imaginate.
-Ah.
-...
-No tenés nada para decirme?
-No, por?
-Ah, sos un boludo.
-Por?
-Feliz cumpleaños, Jota!
-No es mi cumpleaños, bobo!
-...
-Uhhhhh. Feliz cumpleaños, Blu!!!!!

Lógico, me olvidé de su cumpleaños. No me acordé siquiera cuando me llamó, ni instantáneamente cuando me lo dijo él. Y juro que en todos esos años de amistad siempre había cumplido el mismo día...

Pues bien. El lunes es el cumple de mi amigo Blu. Hago este post como ayuda memoria, para no olvidarme...

19/11/08

Hasta las mamá...nos

Viajábamos con mamá no sé hacia dónde, ni recuerdo cuándo. Yo era chiquito, debía tener unos ocho, diez años, no mucho más. El colectivo estaba lleno. En esas épocas, los colectivos tenían sólo dos puertas: adelante y atrás. Las dos finitas, nada de coches accesibles para discapacitados ni modelos modernos, nada de doble puerta en el medio; todos tenían dos filas de butacas a la derecha, una a la izquierda y cinco asientos atrás. Todos eran iguales.

Llegamos al lugar de destino, que no recuerdo cuál era, ni siquiera cuándo. Mamá bajó primero, yo detrás. Era una calle concurrida, había mucha gente caminando por la vereda. Me entretuve mirando algún cartel, alguna vidriera, algo. O tal vez mirando el piso: siempre fui de caminar mirando el piso. Tomé a mamá de la mano, seguí caminando, ella se frenó.

La miré.

Y no era mi mamá.

Había agarrado de la mano a una señora cualquiera que caminaba por la calle y que, tal vez, supongo, tenía un pantalón parecido. No miraba para arriba. Miraba siempre para abajo...

Le solté la mano rápido, asustado. Me desesperé. No encontraba a mi mamá.

Casi al borde del llanto, la encontré. O ella me encontró a mí. Me tomó de la mano. Esa sí era su mano.

16/11/08

Mi perdición

Suelo tener -calculo que les pasará a unos cuantos- raptos de locura en los cuales me autoconvenzo de que para mi vida es imprescindible salir a comprar algo. Algo, cualquier cosa, una cosa.
Desde ya, cuando compro ese 'algo', que generalmente es un artículo electrónico, estoy feliz, rebosante de alegría, encandilado con la maravilla.
Así, por ejemplo, alguna vez me compré la licuadora: un gran verano haciendo licuados y ahora, desde hace ya más de año y medio, ella descansa en la casa de mamá, inútil tanto allá como estaba en mi hogar.
Tiempo atrás, cuando vivía en pareja, sorprendí a mi ahora ex con una tabla para hacer abdominales, de ésas que están en los gimnasios. Igualita. A los pocos meses, taza taza cada uno a su casa. La tabla, también, descansa en lo de mi madre, inútil, sin uso desde hace un lustro. Mi panza es testigo de eso.

Hay más:
-Un reproductor de mp3 (que diez días más tarde podría haber comprado un 50% más barato gracias a una promoción laboral) que uso alrededor de una o dos semanas por año.
-Una Palm que todavía no terminé de cargar (lista de teléfonos) y que estoy pensando seriamente en vender. La saqué de mi casa dos veces. Y en casa no tiene utilidad.
-Una batidora. Porque, claro, Jota adora los postres y cocina mucho, pero no tanto como para tener una batidora Philips enooorme en la alacena.
-En el mismo sentido, compré tres bowls de acero, un palote enooorme para amasar pastas (lo hice una sola vez), infinidad de utensillos que no tienen mucha utilidad en un departamento de soltero, coladores, asaderas, placas para horno, etcéteras.
-Una minipimer que bate, pica, muele, procesa, baila la conga y te canta el arrorró antes de dormir, que uso una vez por bimestre. Sólo si alguien viene a comer y le cocino.
-Mi penúltima adquisición: una juguera. Porque Jota dijo que iba a modificar su vida insana por una más sana e iba a tomar juguitos naturales todas las mañanas. Diez días, Jota cumplió. Y ahí está el armatoste, durmiendo arriba de la heladera. Inútil, como tantas otras cosas.

Por si todo eso fuera poco, esta última semana llegué a la conclusión de que necesitaba una impresora. Por el simple hecho de que una vez a la semana tengo que imprimir mis tristes creaciones para el taller de escritura al que acudo. Está preciosa, la económica Epson, sobre el único mueble que todavía tiene espacio en el living.

Veremos hasta cuándo la encuentro útil...

13/11/08

Trilingue

Los que me conocen lo saben, lo tienen claro. Soy un crack para los idiomas... Se podría decir que soy trilingue: más o menos me manejo con el español, sé algunas palabras en inglés y creo que escribo bien en portugués. Claro que todo eso hay que demostrarlo. Y yo lo hice.

Lugar: Toronto.
Tiempo: hace un año y unos meses.

Mi amigo Franco, que trabajaba mientras yo paseaba, había tenido el gesto de aceptarme en (el piso de) su habitación. Como había una sola cama, dormir entre el minibar y una pared era la única posibilidad. A esa altura, ya había desistido de conseguir unos mimos, unas caricias, un cuerpo abrigado (y no me refiero a Franco, eh) en alguna de las 25 noches que pasé en Canadá. Mi esperanza, una brasilera demasiado linda y excesivamente histérica, había estado internada en un neuropsiquiátrico. Y no daba (ni me daba bola).

Entonces, aposté a dormir lo mejor posible. Solo, pero bien. Cómo hacer para armarse una buena cucha en el piso de un cuarto de un lujoso hotel? Así:

"Sorry... i don't know how can I say it... but I need... I need... Estee... Mierda... I need... Eeh... You know when I go to sleep, if it's cold.. you now??? Well... I need it!!"
Eran las 2.45 de la mañana de un día X y quería una frazada. No para protegerme del frío, en realidad, porque hacía 35 grados adentro de una bañadera con hielo, pero había que apoltronar el piso flotante...
El recepcionista del hotel no entendía un pomo. Entre Franco y yo le hacíamos señas, intercambiábamos palabras, nos cruzábamos conceptos. Hasta que...
"Ohhhh you need a blanchet (o algo así)", dijo el hombre.

Un genio. Hablando la gente se entiende. Y sin hablar, también.
Con tres alfombras de pelo largo, una frazada (ESA frazada) y una especie de alfombra de goma (los campamentiles me dirán que tiene otro nombre, pero no lo recuerdo), dormí como un bebé: me desperté cada media hora llorando por algún dolor nuevo. Me dolía el cuello como si me hubieran hecho acupuntura con unas gillettes. Todavía hoy siento algunos dolores.

Pero tuve mi frazada, eh. My blanchet (o algo así)

10/11/08

El enano

Jota, cuando era Jotita, era un artista. Cantaba en el coro de la escuela (hay anécdota para el futuro), proponía sketches, actuaba, escribía poemas, contaba chistes... En todas las pavadas que uno se podía imaginar, ahí aparecía el pequeño Jotita.
Cuando estábamos por terminar séptimo grado, las maestras nos propusieron armar una especie de festival. Podía haber música, baile, canto, teatro, humor. En grupos, nos fuimos organizando. Para nuestra creación, entre ocho compañeros, saqué del baúl de los recuerdos unos enanos que había visto hacer en una colonia de vacaciones (no me recuerden lo perdedor que soy, sé que el Enano Malanotte se llena de plata gracias a eso, veinte años después de que yo se lo sugiriera a mis amiguitos).
Cuatro pusieron la cara, cuatro pusimos las manos y los enanitos bailarines que hacían gimnasia sobre los pupitres fueron la gran atracción de la fiesta de fin de año. Hubo carcajadas y aplausos mientras mi voz en of -detrás de la espalda de mi amigo Ruper- ordenaba la cuestión.



Al terminar, las maestras nos saludaban, los padres se enorgullecían y los demás chicos, que habían hecho otras maravillas, lamentaban no haber formado parte de ese éxito.
La despedida fue entre todos. Los que pusieron la cara, la voz, las manos, los que bailaron, cantaron o contaron chistes. Todos subidos al escenario. Yo también.
En todas las fotos estoy igual: con la bragueta abierta. En todas. No hay una foto en la que no se me vea el calzón blanco entre el cierre abierto de par en par. Hasta el día de hoy me da verguenza mostrar las fotos de un momento tan lindo de mi vida. Ustedes son unos privilegiados...



En detalle:

Otro detalle...


Todavía hoy no lo puedo creer.

8/11/08

Lo in es out

INsomnio
Me entiende?

6/11/08

Parecidos y perdedores II

Wanda Nara es, hoy, la mujer de Maximiliano López. Botinera de ley, dejó los escenarios y las tangas para mudarse a rusia junto a su marido. Ah, y está embarazada. Fue vedette, o algo así, estuvo en todos los programas de chimentos y hasta se la involucró, en algún momento, con Maradona (entre muchos otros). Igual, fue más conocida cuando un ex novio publicó en internet un video de ella haciéndole una felatio. En fin...

Rocío Guirao Díaz es modelo, supuestamente dos años mayor que doña Wanda (el doña es porque ya está casada, vio). Dicen que estudió psicología y se recibió de técnica hotelera, aunque ustedes la recordarán por pasarelear por los desfiles de Roberto Giordano, bailar en lo de Tinelli y salir, en algún momento, con Nicolás Cabré. Está buena, claro.

Pues bien, para mí son iguales. Pero iguales. Una es un tanto más... digamos... no sé... Bueno, maúlla. O maullaba. Se puede dejar de maullar? La otra se apoyó -parece- más en su carrera profesional.

Pero no son idénticas? Adivinen cuál es cuál?

4/11/08

Son perdedores (especial mascotas)

-Los que tienen perros de marca (sí, de marca, o acaso la raza no es un día como el de la primavera?)
-Los que le hablan a su mascota
-Los que le ponen nombre de persona*
-Los que, como van a llegar tarde a su casa, llaman y le hablan al perro/gato por el contestador, para que oiga su voz y no extrañen (?)
-Los que llevan al perro de vacaciones (y rompe las pelotas en la playa)
-Los que tienen mascotas que ladran a la hora de la siesta
-Los que tienen cobayos
-Los que le compran al nene un perro para que pueda jugar
-Los que compran un pez (sí, uno, como éste)
-Los que les ponen nombre a los peces

(debido a la innumerable cantidad de perdedores mascotenses, habrá una segunda y, tal vez, una tercera parte; pueden dejar sus ideas a la hora de comentar)

*Una mascota puede llamarse Titán, Pucho, Rocky o Teo, pero nunca Joaquín, Rubén, Pedro o Melina.

3/11/08

Importante

Si, como yo, vas a andar por el sol, sé previsor (no como yo).
Porque si no te cuidás, te va a arder.
Mucho.
Muy mucho.
Tengo el cuello rojo, pero sólo la mitad derecha (no era que el sol giraba alrededor de la tierra? Y por qué no giró a mi alrededor?); la nariz colorada (es como un pararayos, los rayos van a parar siempre ahí); soy como un sueco después de su primer día en Mar del Plata. Doy pena.

Ya lo sabés. Si vas a andar por el sol, buscá algo como esto
Perdón... como esto

Acerca de MdP!

Este blog contiene historias propias, algunas pocas ajenas de personajes cercanos, que se funden una en otra bajo el mismo don. Todos los protagonistas son (somos) perdedores: en el trabajo, en el amor, en el sexo, en la suerte, en el día a día, en la vida. Porque para algunos, como yo, ser perdedor dejó de ser un problema: ya es un destino ineludible. He aquí las historias. De derrotas, caídas, papelones. Derrumbes en general. Nos pasa a todos, no?