15/7/08

Palermo Horse

En cierto modo, mi vida es un eterno retorno. Hay situaciones que se repiten, gustos que van y vuelven, pero que indefectiblemente vuelven; y ni hablar de mi predilección por mi barrio, por mi calle... por “mi” edificio.

Siempre viví en Palermo Horse. Dos años después de nacer, mi familia se mudó a un departamento más grande: papá, mamá, hermano y yo. El edificio quedaba -queda- en una calle a la que llamaremos V, que no es mi V, pero ahora que lo pienso todo tiene que ver con todo... Cuando yo tenía 17, nos mudamos con mamá a otro departamento, dentro del mismo barrio (obvio, Palermo Horse es un sentimiento). Y a los 22, corté el cordón. O más o menos: seguí en el mismo barrio, a cuatro cuadras de mamá, volví a la calle V, a la misma cuadra del viejo edificio. A los 27, ya en pareja, nos mudamos a ooootro departamento. En Palermo Horse, sí. A unas ocho cuadras de mamá... Un año después, ya separado, volví... a lo de mamá. Y un año más tarde, solo, solísimo, regresé a la calle V, a la misma cuadra de los dos departamentos anteriores. De hecho, volví al mismo edificio de la primera vez.

O sea: tres veces en mi vida viví en la misma calle, la calle V, y dos de esas veces (la primera y ahora) en el mismo edificio.

Claro que todo esto no tiene nada que ver con la anécdota que quería contar. Una noche, en este edificio, claro, pero cuando tenía unos 14 ó 15 años, mis amigos Tele y Lucas me tocaron el timbre. Ibamos a salir, no recuerdo a dónde. En casa no había nadie. Y yo estaba apurado. Salí rapidito del departamento, llamé al ascensor (no al grito de “ascensooor”, sino tocando el botón) y cerré la puerta de casa. Mientras se cerraba, caí en la cuenta de que me había olvidado las llaves adentro...

Hora: pasada la medianoche. Era, sin dudas, otro momento del país. Los secuestros exprés no existían, tampoco los robos con rehenes como ahora, ni siquiera te desvalijaban la casa así como si nada. Había miedos, temores varios, preocupaciones, pero no era tan habitual que te robaran ni te mataran en tu propia casa. Desde ya, tampoco existían los celulares. No podía llamar a mamá para pedirle que viniera en mi auxilio. En el edificio, después de más de una década como vecino, me conocían todos. O casi. Fui hasta la planta baja, les avisé mediante señas y gritos a mis amigos que no podía salir porque no tenía llaves; rogué que me esperaran. Y subí. Busqué un departamento con ruido, con sonidos que indicaran que alguien estaba despierto. Lo encontré. Toqué el timbre.
-Quién es?
-Soy Jota, el vecino del 11 B. Se me cerró la puerta y dejé la llave adentro, y tengo que salir... No me podría abrir así me voy?
-Y no hay nadie en tu casa?
-Y, no, no hay nadie. Por eso, tengo unos amigos esperándome abajo y no puedo salir.
-No, pero no… No puedo abrirte, no te conozco. Y mirá qué hora es...
-Pero soy Jota, del 11 B.
-No, no, perdoname.
-Chau.

Busqué, en vano, otro departamento. Era tanta la verguenza que sentía y tanta la bronca contra mi vecina que desistí. Bajé y me senté a esperar que alguien abriera. Yo del lado de adentro, en el hall; mis amigos del lado de afuera, en la escalinata de la entrada. Todos sentados. Tuve suerte: un hombre llegó no más de media hora más tarde con la llave mágica. Me fui con mis amigos, hablando de lo idiota que había sido. Que era. Que soy. Y no volví. Sin llaves, sin la posibilidad de avisarle a alguien (insisto, no había celulares, yo ni siquiera tenía contestador en casa e igualmente encontrar un teléfono público que funcionara en esas épocas era un milagro), terminé durmiendo en casa de Tele. Que, por cierto, además de amigo era mi vecino de enfrente. También, por supuesto, vivía en la calle V...

16 perdedores dejaron su mensaje después de la cereal:

ale dijo...

Te ayudo: conversación con mi mejor amigo y su primo. "No podés salir de tu casa sin las llaves, es como salir en pelotas."

Lo dije y lo sigo creyendo. Sonó el timbre con el delivery. Por alguna estúpida razón, salimos los tres. El primo primero, que pensó que Juan agarraba las llaves. Juan segundo, que pensó que yo las iba a agarrar. Yo tercero, pensando en que las tenía el que salió primero o Juan. Nadie las tenía. Nos sentamos a llorar de la risa en el hall mientras el pibe del delivery no sabía que hacer. Hasta el día de hoy me gastan.

Perdedores. Seguro.
Saludos!

América Vicuña dijo...

Todavía no entiendo lo de Palermo Horse...

acaso es una forma ridícula y snob de referirse al barrio comunacho de Caballito???

todo muy lindo el blog, pero Caballito es Caballito!

o acaso sos dueño de una inmobiliaria top que necesita renombrar su barrio con el afán de atraer ingenuos compradores de Palermo Vip???

mmmm
no es de perdedor decir Palermo Horse?

en fin, de eso se trata tu blog, no?

Lo lograste una vez más Jota!

Congrats !

=Jota= dijo...

América, claro que Palermo Horse es Caballito, y que Caballito es Caballito. Palermo Horse es la manera de reírme de todos los que "de manera ridícula y snob" (para citarte) le llaman Palermo a todo lo que conocen.
No te preocupes, no voy a rebautizar el barrio. No sufras.

Ale, sos muy perdedor.

Lucila dijo...

las veces q me olvide las llaves son incontables
me paso varias veces q me las olvide en la casa de mi viejo, y dsp desde lo de mi vieja tengo q salir para ir al colegio, y ahi me tengo q sentar a esperar q alguein baje y me abra la puerta, pero si pasa mas de media hora cage como la mejor porq llego tarde.
ah, y mis viejos (por separado) viven en la misma calle a 6 cuadras de diferencia
jajaja
un beso

Mariana Rossi dijo...

Esto se podia separar en 3 partes: Primero: Eso de q vivas cerca de Mamá!! Tenes problema de Edipo?
Segundo: Estabas enamorado en esa época? Porque para olvidarse la llave???!!
Y tercero: Se mala mina tu vecina!!
Besosss

antZ dijo...

Ayer vivi algo parecido, pero al revés: me quedé encerrada adentro del depto de mi hna, sin llaves y con un celular que no tenia señal; de más está decir que grite hasta que una vecina me escuchó, llamó a mi hna y me vino a rescatar en taxi
que gracioso es contarlo después no? pero en el momento queria romper todooooo jaja

Princesa Sukimuki dijo...

J la verdad q cada día q pasa me doy cuenta q sos más groso!

El q nunca se olvido la llaves, no puede entender lo q sentimos los perdedores!!!

merengadas dijo...

Tip para perdedores despistados (OJO! no apto para paranoicos!: dejar una copia de la llave al encargado. Por lo menos de la chiquita. Y más con tantos años en el edificio tenes que confiar en el portero, no? Aguante Palermo Mouth

Meryl dijo...

todo este tiempo, siempre que hablabas de "Palermo Horse" nunca supe donde era, incluso pensé que era esa zona tan top cerca del hipódromo... pero nunca se me ocurrió que era caballito! ja ja!!

solciss dijo...

Yo tampoco entendía qué onda palermo horse..
Pensé que era algo así como palermo holliwood..
Perdooon, pero ni idea de la city porteña..

Y yo las llaves no me las olvido, directamente las pierdo.

beso Jota..

G dijo...

hermano, hablando de llaves. el otro dia fui a ver si estaban las que guardo abajo de la maceta en el fondo de mi casa y no estan. el ultimo q las uso fuiste vos. donde joraca estan ? porque si me quedo sin llaves y no tengo ese backup cague la fruta.

cami dijo...

últamente se me dio por adoptar al costumbre de olvidarme las llaves....

igual en casa somos 5500, así que siempre hay alguien dispuesto a salvarme.

saludos y (creo) que yo también vivo en palermo horse (el "creo" es porque no sé si el "horse" se refiere a una parte especial de las tantas en las que los señores tacheros dividen este lindo barrio, no porque no sepa en que barrio vivo....)

Natiii dijo...

Qué buena historia para un cuento... lo de la misma calle, digo. Lo otro es para matarte jajaja

Yo tuve una historia parecida, pero con llaves del auto. Me las ingenié para salir del auto dejando las 4 puertas cerradas... y la llave adentro. El cerrajero de autos (o cómo se llame jajaja) estaba re feliz y mi mamá se consoló pensando que por lo menos no nos iban a robar jajaja

=Jota= dijo...

lucila, preferiría que los míos vivan más cerca, también... me da mcha fiaca ir hasta lo de mi viejo.

Mariana: 1, NO: 2, NO: 3, SI, viste?

en mi caso, antz, me agarraría ataque de pánico. Tengo fobia a quedarme encerrado...

Lo sé, princesa. Estoy re grosso. No sabés cómo engordé en los últimos meses, desde que me asenté con el blog...

Meren, ni en pedo! soy re paranoico con el encargado...

Meryl, solciss, les pasa a todos y todas, creo que el único que entiende el chiste soy yo.

cami, no vivirán hacinados? 5500 me parece mucho, incluso en un palacio.

natiii, triste lo tuyo. Cómo hiciste?

Anónimo dijo...

Yo me olvidé las llaves cuando sacaba a la perra a dar su vueltita. Tuve que tocarle el timbre a un vecino de arriba que tenía de vista (y sabía que era soltero y podía estar despierto a esa hora), dejarle la perra, llamar a papá (que tiene copia), pedirle que me espere en la puerta de su casa con las llaves y plata para el taxi... Un papelón. Lo bueno es que después salí un tiempito con mi vecino, jeje.
LN.-

Princesa Sukimuki dijo...

meryl...quedate tranquila...yo tampoco sabía donde era palermo horse! jaja (también pensaba q era x el hipodromo jaja)

pero bue, soy princesa...no tengo xq saber donde es ese lugar lejano

Acerca de MdP!

Este blog contiene historias propias, algunas pocas ajenas de personajes cercanos, que se funden una en otra bajo el mismo don. Todos los protagonistas son (somos) perdedores: en el trabajo, en el amor, en el sexo, en la suerte, en el día a día, en la vida. Porque para algunos, como yo, ser perdedor dejó de ser un problema: ya es un destino ineludible. He aquí las historias. De derrotas, caídas, papelones. Derrumbes en general. Nos pasa a todos, no?