20/10/08

El silencio de las inocentes

Un año atrás tenía cierto envión festivo, producto de la resaca propia de un nutrido -en derrotas y fracasos- viaje al exterior. Raro en mí, buscaba planes para cada noche de fin de semana. Salía. Tomaba. Hasta bailaba (quienes me conocen saben que soy como un pinocho de madera, con articulaciones atadas con alambre).
Una de esas noches, Nano, el Negro y yo fuimos a una fiesta en un galpón. Una fiesta de gente relacionada con el teatro, o el circo, o algo por el estilo. Gente como otro, no como uno.
Ahí estábamos, sentados los tres en una grada, mirando cuerpos danzar, tomando cerveza, charlando de a ratos con alguna persona conocida. La fiesta era, a todas luces, un embole. Hasta que...
-Alguna vez lo viste así? -le preguntó Nano al Negro.
-Nunca. No sé qué le pasa.

Yo bailaba solo, pero realmente solo, en el medio del galpón. Había tomado, claro. Intentaba seguir el ritmo de la música y piropeaba a las chicas. Nano y el Negro reían. Lo disfrutaban. Mis amigas, que habían llegado hacía un rato, no lo podían creer.

Eso no duró mucho, es cierto: a la media hora me aburrí yo también y decidimos irnos. Nano partió hacia su barrio, el Negro y yo para nuestro lado. Mientras caminábamos por Canning (no me jodan con Scalabrini Ortiz) hacia Corrientes, las vi: dos chicas que estaban en la fiesta y que, según mi notable percepción, "tenían onda" con nosotros.

Apuramos el paso y las encontramos justo en la esquina de las dos avenidas, en la puerta de un bar. Y encaré...
-Hola, cómo andás?
-...
-Para dónde van?
-...
-Eh... no me vas a contestar?
-...
-Tu amiga siempre es así o soy yo?
-...
-Tengo una idea. Me das tu teléfono, te llamo en la semana y salimos.
-...
-Están esperando a alguien?
-...
-Me llamo Jota, vos?
-...

El Negro, mientras, me miraba incrédulo. Ella, ni hace falta decirlo, ni me miraba. Jugueteaba con su celular al mismo tiempo que la amiga se me reía en la cara. No me contestaban. No me contestaron nunca. Me cansé.

Nos subimos a un taxi. Nos fuimos. Solos, sin hablar. En silencio.

Creo que ésa fue la última vez que bailé.

11 perdedores dejaron su mensaje después de la cereal:

rocio dijo...

primera!

años que no bailo.
el sábado baile sola en mi casa, mientras la gente me miraba, tambien como a vos, incrédulos.

y después pasaron cosas raras.

pero no.
no me encare a nadie que estuviese hablando por telefono celular.

buen lunes jota!!!

Rezan dijo...

¿Bailas como un pinocho de madera?
Somos parientes, no lo dudes.

PD: Animo, hay que continuar, hay un jota en vos deseoso por salir.

Marulinguis dijo...

decime que es joda,
como puede existir alguien tan maloooo
que forras!!!
yo nunca no contesto.
te agarro y te digo" no flaco gracias pero no"
que estupidas!!!
un beso jo
espero que estes BIEN.
marulita esta si?
(frase fotolog)
jajajajaja

Hendrix dijo...

Uhh, me siento tan identificado. Pero es asi, LAS MUJERES son asi. No queda otra q resignarse. Lo peor es q desp te dicen "estoy sola"...y si cada vez q te encaran rechazas! O de ultima, como dijo marulinguis, decile "no, disculpa pero estoy en otra (?)", pero quedarte callada y encima reirte, es la humillacion mas grande.

Un abrazo Jota, buena semana.

Meli dijo...

Que mala onda las flacas de no decirles ni "si, estoy esperando a mi novio", por lo menos.

Nada que ver con tu post, al fin una persona que me dice que esta copada la foto de la cabecera de mi blog, todo el mundo me pregunta porque esta ahi.
Jajaja
Un beso.

Eric dijo...

Mala onda las flacas, eso sí es de perdedoras mal.

Anónimo dijo...

no se preocupe que alguna vez lo volverá a hacer

Mónica dijo...

no hay nada más denso que un mamado en plan de levante.............

calacalita dijo...

muy mala onda las flacas
un beso

merengadas dijo...

Y así conociste a V? clap clap

Anónimo dijo...

Yo te vi bailar.
No vuelvas a hacerme eso.
LN.-

PD: jaja.

Acerca de MdP!

Este blog contiene historias propias, algunas pocas ajenas de personajes cercanos, que se funden una en otra bajo el mismo don. Todos los protagonistas son (somos) perdedores: en el trabajo, en el amor, en el sexo, en la suerte, en el día a día, en la vida. Porque para algunos, como yo, ser perdedor dejó de ser un problema: ya es un destino ineludible. He aquí las historias. De derrotas, caídas, papelones. Derrumbes en general. Nos pasa a todos, no?