7/10/08

Confusión

Seis o siete años atrás, tuve que viajar a Mendoza por trabajo. Como pasa casi siempre, los vuelos son casi de madrugada. El mío, por caso, salía 6.30.
No es la idea contar que pisé Aeroparque quince minutos antes de que saliera el avión, que casi me puse a llorar para que no me cerraran la puerta. No. Eso es un detalle.

Llegué a Mendoza, desde ya, tempranito a la mañana. Y como es habitual en la empresa para la que trabajo desde hace casi doce años, la habitación la tenía reservada... desde la tarde (no sea cosa de pagar medio día más de hotel). Así que llené los papeles del registro del cuarto, dejé los bolsos en la recepción, pregunté el número de habitación y me fui a desayunar a un bar y a caminar un rato por las lindas callecitas de la capital mendocina.

Un puñado de horas más tarde, volví.
-Buenos días, señor.
-Qué tal, buenos días. Dejé los bolsos en la recepción, tenés idea si ya está libre mi habitación?
-Cuál es su número de habitación?
-541.
-Déjeme ver...
-...
-Sí, ya está. Espere un segundo que lo acompañan.
-Gracias.

Un muchacho muy simpático agarró los bolsos y me acompañó hasta la puerta de la habitación. Cuando la abrió casi me muero: living enorme, cocinita, otro cuarto con la cama gigante y baño... Un lujo. Y realmente increíble, por cierto. Nada de camita con televisor colgado de la pared porque no hay donde ponerlo; nada de baño diminuto, ni de vista a una pared o al cuarto de enfrente; nada de olor a viejo, a húmedo, a naftalina. Era, realmente, una maravilla.

Así pasé cuatro días en Mendoza -un tanto agachado, porque en un desesperado intento por desenchufar la laptop me quedé duro y me tuvieron que dar un potente analgésico para desdoblarme-, entre la belleza veraniega de la ciudad y la comodidad de la habitación. Hasta que el penúltimo día...

-Hola! Qué tal... 541 por favor
-541... Cómo es su nombre?
-Jota Hesse.
-Esa no es su habitación.
-...
-...
-Cómo que no?
-Esa es la suite, señor...
-Tengo todas mis cosas ahí.
-Desde cuándo está ahí?
-Desde el martes.
-Usted está registrado en la 451.
-...
-...
-Eh...
-...
-Bueno, si querés me cambio de cuarto... Pero la llave me la dieron, yo no la robé.
-No... ya está.

El gerente del hotel no podía creerlo.

Yo tampoco: me confundí el número el primer día. Pero la pasé bien...


(sí, ya sé, no es una historia de perdedor... Pero no cualquiera se confunde el número, eh!)

21 perdedores dejaron su mensaje después de la cereal:

Bandida dijo...

Andaaaa......
me vas a decir que no te diste cuenta que semejante suite NO ERA PARA VOS con los jefes ratones que tenes, eh?

Flor dijo...

ves? ahora si me hiciste sentir perdedora, esas cosas nunca me pasan a mi.
siempre las confusiones que me envuelven no son para mejor, en tal caso, yo hubiese pagado por la suite y me hubiesen puesto en la de la tele colgada...

Anónimo dijo...

J sos un groso!!



un abrazo perdedor para todo el blog jaja




salud!



littlebluesboy

Princesa Sukimuki dijo...

J, esta historia muestra que sos super ganador! si a mi me pasa eso me hacen pagar la diferencia x el uso de las instalaciones

beso

Fernanda dijo...

Esa no es historia de perdedor!!! Jajaja... q buena onda q te pase eso...

Esteban dijo...

viste? al final de cuentas (?) no sos tan perdedor!
grande Jota, un abrazo!

=Jota= dijo...

Una pequeña aclaración: desconozco si la habitación terminó saliéndole más cara a la empresa; yo firmé al salir y listo el pollo...

AnDy dijo...

Esa historia no entra en el rubro de "perdedor"

Flori dijo...

A mi me suena a que fue a propósito.
(?)

Igual, lo único que dijo el tipo fue: "No, ya está"???
Lucky you, J.


Y no, aquella vez, no fuiste perdedor.
=)


Beso

merengadas dijo...

Jaja, la primera vez q estuve en mendoza por trabajo me tocó un hotel (no recuerdo el nombre) pero todo el tiempo sus empleados me recordaban que era "el hotel de las misses" (Miss Tunuyán, miss Guaymallén, etc). Yo quería todo el tiempo que me confundieran con una. Ni aclaro si sucedió o no, esto es solo para perdedores

Jota: todo perdedor necesita de cuando en cuando una cuota de ganador, para saber lo que realmente se está perdiendo

GC es un grande dijo...

noooooooo
genial!
que lindo esoooo

Franky dijo...

Ganaste de por vida con esa.

Onirica dijo...

sos un perdedor re grosso

Anónimo dijo...

si hubiese sido un hotel en capital la historia sería otra...
Me parece bien que un perdedor tenga la estrella del mejor de los ganadores, seguro te lo merecés Jota!
Marita

Pablo U dijo...

Eso demuestra que lo importante no es decir la verdad, sino que uno mismo se crea lo que está diciendo.

Eric dijo...

Un perdedor con suerte, diría yo. Quién pudiera!

Tefy.- dijo...

una buena!jajaj yo quiero que me pase eso!

besos

MAÍTA dijo...

noo muy bueno. es como que te pasen a primera porque sobrevendieron turista. me pasó una vez, pero fue un vuelo muy corto como para aprovecharlo de verdad.
jajaja

saluudos jota.

Marina Ponce dijo...

Lo mejor: la respuesta del empleado:

NO, YA ESTá.

Lejos.

Meryl dijo...

En esta historia el perdedor es el empleado que no se cercioró de que la 541 fuese realmente TU habitación... te salió bien! ganaste x una vez!
(pero para no perder la costumbre "jotística", te agarró esa contractura...)

Saludos.-

Anónimo dijo...

Che eso seria de perdedor si te hubiese pasado al revés !!

Una vez tuve que ir a Bs As y en el hotel del sindicato (ultra loser) no había una puta habitación , así que me pusieron en una compartida con un gordo tucumano con cara de degenerado , no pegue un ojo en toda la noche , eso es ser perdedor , lo tuyo es super winner total.

Me parece que este blog lo tendría que escribir yo , pero tengo dial up.

Acerca de MdP!

Este blog contiene historias propias, algunas pocas ajenas de personajes cercanos, que se funden una en otra bajo el mismo don. Todos los protagonistas son (somos) perdedores: en el trabajo, en el amor, en el sexo, en la suerte, en el día a día, en la vida. Porque para algunos, como yo, ser perdedor dejó de ser un problema: ya es un destino ineludible. He aquí las historias. De derrotas, caídas, papelones. Derrumbes en general. Nos pasa a todos, no?