12/8/09

La plata hace la felicidad

La suerte, dicen, es grela. Pero no siempre.

Hoy tuve uno de esos días... raros. Días Jota. Claramente, un día Jota.

Económicamente no puedo decir que pase por un momento brillante. Entonces, a días de que se me debite lo que gasté con la tarjeta de crédito (gastos que hice con la tarjeta porque, obviamente, ya no tenía efectivo; es una rueda imposible de detener), decidí sacar algo de mis ahorritos para cubrirme en el banco. Fui a mi banco. Ventanilla:
-Hola señor, quiero depositar esta plata en mi cuenta.
-Documento?

Le dicté mi número, verificó mi nombre, me preguntó si quería depositar todo o quedarme con algo de cambio, hizo unos tiki tiki en la computadora, sacó un recibo, lo selló y me lo devolvió.

Y me fui.

Pasé por casa, fui a una librería, le compré dos libros a mamá que cumplió años -obviamente, los pagué con tarjeta, así que el mes que viene tendré otra vez la bola de nieve- y me fui a almorzar con ella. Le gustaron los libros, comí con ella, me fui para el trabajo y recordé, antes de entrar, que no tenía plata (porque no acepté quedarme con algo de cambio cuando hice el depósito).

Entoces pasé por el cajero:
-Puse la tarjeta
-Marqué el código
-Click en extracciones
-Click en pesos
-Click en el importe
-Click en el comprobante
-Todo okey, salió la plata, la conté, agarré el ticket y...

Esto decía mi ticket:



No hay fotomontaje. No hay Photoshop. El ticket, el comprobante, decía claramente que en mi cuenta había 15.625 pesos con 82 centavos!!!

No hace falta decirlo: jamás en mi perra vida tuve tanta plata en la cuenta, ni en la mano, ni cuando era chico y jugaba al Estanciero.

Rápidamente pensé en las dos posibilidades:
1) el cajero del banco se equivocó y apretó algún número de más y... y bueno, soy rico!!!
2) me echaron del trabajo y me pagaron eso de indemnización...

Me alegré. Me asusté. Me preocupé.

Y si es plata del narcotráfico y mañana me vienen a buscar para meterme en cana?

Y si es un error del cajero, la tengo que devolver?

Y si me echaron... no tenían que mandarme un telegrama de despido?

Con todas esas dudas, volví a poner la tarjeta, a marcar el código y a pedir un resumen de los últimos movimientos de cuenta, para verificar de dónde había salido toda esa plata.

Mi ticket imprimió. Y ahí entendí todo.

El segundo ticket que salió decía la verdad: que en mi cuenta no tengo ni el 10% de los 15.000.

Al minuto salió un tercer ticket: el de los últimos movimientos.

Durante cinco minutos estuve alegrándome, entristeciéndome y preocupándome por un ticket que no era mío, que había quedado de alguien que no lo sacó. Y que -hablo por mi economía, al menos- tiene mucha plata...

Debe ser feliz.

11/8/09

Pasamanos

El Día del Niño me trajo recuerdos a montones. Uno de ellos me remonta muuuuchos años atrás. Yo era, claro, un niño.

Debía tener no más de once años. Por entonces yo iba a un club que quedaba bien lejos de mi casa, en Villa Lynch. Tenía que tomarme dos colectivos (84 y 190) para llegar e iba dos veces por semana a entrenar básquet, los sábados a pasar el día y los domingos a la mañana a jugar el partido. El resto del domingo, a veces, lo pasábamos en familia en otro club. Pero varios de mis amigos lo disfrutaban juntos: sus padres tenían o compartían casa en un country que quedaba, si no me equivoco, cerca de Luján.

A veces mis amiguitos me invitaban. Y yo iba. Y la pasaba bomba. Y pensaba en la suerte que tenían los otros chicos de poder estar todo el fin de semana juntos paveando ahí, yendo a la pileta, jugando a la pelota, comiendo asados, siempre juntos.

Una de esas tardes en las que fui invitado estábamos jugando en el pasamanos, que era algo así.

Mis amiguitos iban y venían, se tiraban, se trepaban, pasaban de caño a caño.

Yo no me animaba: lo veía difícil, peligroso, pensaba que no iba a poder llegar hasta el otro lado y que era alto como para caerse.

Pero me animé: me subí al escalón, me agarré del primer caño y avancé; dos, tres, cuatro...

Pánico.

Me paralicé. No me pude mover más. Me quedé ahí, agarrado en la mitad del pasamanos, las patitas colgadas, las lágrimas a punto de salir.
-Dale, Joti! Dale, seguí! -me decían los otros.
-No puedo! No puedo!
-Bueno, tirate!
-No, no! No puedo!
-Pero dale, Joti! Seguí, no pasa nada!
-No, no puedo!

Los chicos se miraron, preocupados. Unos salieron corriendo a buscar a 'algún grande' para que me viniera a rescatar. Se quedó otro, no recuerdo quién, que me alentaba a seguir.

Yo lloraba, todavía paralizado.

Pero cerré los ojos. Me puse firme. Me dije: "No podés ser tan perdedor". Y me propuse llegar hasta el final.

Abrí otra vez los ojos, avancé al siguiente caño, y al otro, y al otro, y... Me resbalé. Me caí. Aterricé en el piso. Obviamente no fue tan grave la caída, apenas un raspón.

Ya no lloraba.

Llegaron los otros chicos, algunos grandes, preocupados.

No había pasado nada. Ahí estaba yo: sano, salvo, apenas magullado, empezando a darme cuenta de que el resto de mi vida no sería nada fácil, y que las victorias las contaría con los dedos de las manos, las mismas manos que nunca pudieron llegar al final de un pasamanos.

9/8/09

Infancia

El problema del Día del Niño es que cuando sos niño querés ser grande y recibir regalos hasta te hace sentir infantil.

Pero cuando sos grande querés volver el tiempo atrás. Y recibir regalos.



(Cuando yo era un enano / Silvio Rodríguez)



Y feliz día para esos niños que andan por ahí. Perdedores o no.

6/8/09

Sudor

Después de vivir en el mismo departamento toda mi -por entonces- corta vida, cuando cumplí 18 decidimos (bah, yo en realidad no participé en la decisión) mudarnos.

No era lejos, pero era una diferencia: de un departamento confortable en un piso alto de un lindo edificio, a un departamento más grande y confortable en un primer piso de un edificio viejo.

A pesar del primer piso, era muy luminoso. Y tenía una ventaja: "Mirá -me señalaron-. Ese techo que se ve desde la ventana es un depósito de la fábrica de Domec; es histórica, una empresa grande, argentina. Nunca va a cerrar".

Duró algunos años. La cerraron. Vendieron el galpón. Y, obvio, empezaron a hacer un edificio. Al lado de casa. Pared con pared. Mi cuarto era, por caso, la medianera...

No vienen al caso mis peleas con los obreros para que me dejaran dormir a la mañana, o los gritos que les pegaba desde la ventana para que se pusieran a hablar en otro lugar y no justo a 20 centímetros de mi ventanita.

Mientras hacían el edificio, o cuando recién empezaban, pasó lo peor.

Era sábado. Salí con amigos. Llovía. A cántaros. Volví después de la 1. Y por debajo de la puerta de entrada al departamento salían torrentes de agua. "La boluda de mamá se olvidó la ventana abierta", pensé.

Abrí la puerta. Más agua. Venía de la cocina. Ya en la cocina, me di cuenta de que venía del lavadero (escaloncito arriba). Ya en el lavadero, me di cuenta de que venía de... la pared.

Caño roto?

No: la pared. La pared chorreaba agua. Sudaba. Caía a borbotones no desde un lugar, sino desde toda la pared. Toda.

No había nadie en casa. Y decidí organizarme: hice barricada en la puerta del lavadero para que no chorreara para la cocina y, menos, hacia el piso de madera del pasillo; sequé la cocina y el piso de madera que había sido tocado; agarré el balde y empecé a sacar agua del lavadero. Era mucha.

Eran las 4 de la mañana y yo seguía -solo- sacando agua, pensando cómo hacer para que dejara de salir agua de la pared. Imposible: seguía lloviendo. Mamá, que había ido a una fiesta, no atendía su celular.

A las 5 dejó de llover y comenzó a lloviznar. A las 5.30, yo ya muerto de sueño, la pared sudaba pero el agua se juntaba en un solo lugar: me las ingenié para que ese chorrito llegara a un balde, que se llenaba cada 25 minutos.

Y empecé a dormir cada 25 minutos, despertador, vaciar el balde, dormir, despertador, vaciar el balde, dormir, despertador, vaciar el balde, dormir, despertador, vaciar el balde. Estaba por enloquecer.

A las 8 llegó mamá: yo me pateaba las ojeras. La insulté, me quejé, me fui a dormir; dije que iba a poner una bomba en la obra. Falté al trabajo (sí, en esa época trabajaba los domingos). El lunes, mamá se quejó con la gente de la obra en construcción. La respuesta fue tan insólita como indignante:
-Lo que pasa, señora, es que picaron la pared para hacer la medianera, pero no llegaron a terminarla el viernes y bueno... no quedó impermeabilizada. Quedó así abierta el fin de semana. Llovió, no tenía protección y pasó lo que pasó. Pero no estaba pronosticado que lloviera.

Mamá casi lo mata.

Cuatro años después, la pared se secó completamente y, sí, quedó plana, blanca y radiante. Desde entonces, huyo de las obras en construcción. Odio toda remodelación. Odio a los obreros. Quiero dormir en paz!

5/8/09

Agradecimiento

Con afecto, cariño, casi diría que amor:

gracias, vecina, por remodelar su departamento, sí, ése, éste, el departamento lindante con el mío, pared con pared. Gracias por demoler cada uno de los azulejos de la cocina, por cambiar las cañerías, romper el suelo de parqué. Gracias, en serio, por los martillazos, agujereadoras y taladros que acompañan mi mañana. Cada mañana, desde ayer y hasta dentro de unos cuantos días.

Gracias!!

3/8/09

Cuántas minas que tengo!

Ahora sí.

Señoras, señores, niños, niñas, amigos, extras:

En un enorme esfuerzo de producción, y en este humilde pero emotivo acto, MdP! Producciones, a través de Jota Hesse, presenta su primer musical: Cuántas minas que tengo!

"Lamento no poder ofrecerles canapés, pero el presupuesto alcanzó justo para ponerle los créditos a la peli", explicó el productor general de la obra en la escueta ceremonia de presentación.

Y el video?
Acá ta!

(véanlo hasta el final, no sean vagos)


1/8/09

Horóscopo para agosto

Aries: tu novia es una perra, tu novio es un galán de cuarta. Dejalos y este mes vas a encontrar al amor de tu… de tu mes. Es algo. Salud: no te vas a agarrar la AH1N1. Tal vez sí algún virus menor que se irá a la semana.
Tauro: te van a robar. Cuidá tus pertenencias, relojeá siempre la cartera, porque te van a robar. No hay nada que hacerle. No planifiques tus vacaciones con mucha antelación: tu amiga, finalmente, no va a poder ir.
Géminis: agosto es el mes de los dolores de espalda para los geminianos. En el amor, habrá que perder la timidez como para encarar como corresponde. Pero no abuses de la confianza, se puede cansar. Comprá ese pantalón que viste. O la minifalda.
Cáncer: te entusiasmás con ideas locas que no llegarán a nada. Tu pareja te pide cosas nuevas y te lo tomás para la chacota: así no va. La vas a perder. Sorpresa: propuesta indecente.
Leo: volvé con la dieta, aunque no dejes de comer sano. Bajá las cantidades. Falta para el verano, pero si querés que te entre esa bikini no podés dejarlo para noviembre. Amor: te van a abandonar. Otra vez, sí. Otra vez.
Virgo: las ataduras del pasado fueron desatadas, pero vuelven con nudos más fuertes. No vas a poder zafar de ésta. Resignate. El amor es así (lo sé).
Libra: intolerancia, histeria, bronca, tensión. El té de tilo no te va a ayudar. Pensaste en arrancar o volver a terapia? Pensalo. Así no llegás a fin de año (o llegás completamente solo/a). Tu pasado te condena.
Escorpio: los cambios a tu alrededor te pueden provocar malestares internos que nada tienen que ver con la salud. O sí, la salud mental. Igual, por las dudas date la vacuna contra la gonorrea. Sorpresa: buen sexo! Ah, no, perdón... Buen sexo tendrá tu pareja, pero no con vos.
Sagitario: es momento de ponerse al frente de ese objetivo y dejar que los demás actúen por vos. Si no te resulta fácil, bueno, dejá que lo hagan los demás pero tratá de aparecer como el ideólogo. Amor: nada bueno.
Capricornio: recuperá tu espacio, tu costado de la cama. Hoy es una manito, mañana un abrazo, pasado te pega el culo y al mes te copó todo el rectángulo para dormir en diagonal. Sugerencia: caminatas para evitar el congelamiento de la sangre.
Acuario: no es una simple tos, pero tampoco la porcina. Al médico urgente, puede haber algún tumorcito en el pulmón. Amor: tal vez encuentres pareja en el sanatorio, durante la internación. Tratá de salir a tiempo para disfrutarlo.
Piscis: un buen chequeo no te vendría mal. Comprometete con las buenas causas y alejate de la droga. Hoy es un fasito, mañana un toque, pasado vendés merca y en dos años terminás en cana. Amor: recurrí a la experiencia (Jota tiene experiencia).

Fuente: HoJota*

*Grupo de especialistas en futurología bautizado como Horóscopos Jota, integrado por dos astrólogos, una terapeuta, un crupier, un librero del Parque Rivadavia, el psiquiatra de Martín Bossi y dos eunucos con poderes sobrenaturales.
*El porcentaje de probabilidades de error, esta vez, es de 34,6%.

Yo no me quiero casar... (II)

Después de un par de días de meditarlo con la almohada, decidí qué hacer con la señorita protagonista de un par de post atrás. En realidad, ...