1/1/09

Comer, en tres actos

Primer acto

Mi hermano decide salir y yo, pancho, me quedo en el hotel, en Santiago de Chile.
-Room service -digo para mis adentros.

Y pido algo simple: tagliatelle a la bolognesa. Me toman el pedido, me dicen:
-En 25/30 minutos su comida está en el cuarto, señor Jota.

Genial. Pasan 35 minutos, llega la comida. Destapan la campana que la recubre y la mantiene calentita y allí estaban: tagliatelle con una salsa de ostras que, para mí, es incomible. Aviso que había un error, me piden disculpas, se lo llevan. Vuelven al rato (largo), termino cenando a las 11 de la noche, fastidioso, en cinco minutos porque me quiero ir a dormir. Los fideos, al menos, están buenos.

Segundo acto

31 de diciembre al mediodía. Mi hermano y yo tenemos hambre.
-Vamos a comer al restorán japonés -propone mi hermano.
-No me gusta la comida japonesa -respondo.
-Pero tienen de todo -asegura-. Yo como sushi y vos, lo que quieras.

Vamos, entonces; pedimos la carta, no me gusta nada.

-Qué querés comer? -inquiere mi hermano.
-No sé, una hamburguesa, una cosa así, simple -respondo.

Mi hermano sugiere ir al restorán italiano. Vamos, nos sentamos, nos traen la carta. Hay un menú que incluye entrada, plato principal y postre. Yo no quiero comer tanto. Preguntamos si hay 'a la carta' y nos dicen que no. De los platos que hay, además, no me gusta ninguno.
-No te puede no gustar nada del mejor restaurante de Santiago, boludo -me insulta mi hermano.
-No me gusta nada -respondo.

Nos levantamos. Nos vamos.

Pasamos a las sombrillas del hotel. Generalmente, si uno se sienta a charlar con alguien, prenderse un pucho o simplemente descansar con un libro en la mano, de tres a cinco camareros aparecen en menos de cinco minutos. Esta vez, nos sentamos y no viene nadie. Pasan cinco minutos. Pasan diez. Aparece uno:
-Está cerrado este sector porque están preparando todo para la fiesta de la noche -nos explica-. Se pueden quedar, pero no servimos comida.

La fiesta es un juego de luces y música para aquéllos que pagasen 200 dólares por cabeza para pasarlo en el hotel. La re joda, eh...

Nos vamos. Nos sentamos en otro restaurante, de comida Thai pero "en el que hay otros platos", según avisa mi hermano. Mientras espero una simple y efectiva pechuga a la plancha con puré, veo cómo a unos turistas europeos les sirven gaseosas y comida chatarra... en el mismo lugar en el que a mí me habían dicho que no servían nada por la fiesta de la noche. Me quiero matar.

Tercer acto

Reposando en la pileta del hotel, le aviso a mi hermano que tengo hambre. Se acerca la camarera, le pido una carta. Pocos días atrás, en ese mismo lugar, comí un sandwich de pavita riquísimo. Había hamburguesas, minutas, alguna que otra cosa con pescado.

La camarera trae la carta. Le falta una hoja. Hoy hay sólo cuatro platos: camarones con no sé qué, congrío con no sé qué, una ensalada de no sé que y otra cosa que no sé qué.
-Hamburguesa no hay? -consulto.
-No.
-...

Bien.

Parto, entonces, hacia el restaurante del hotel en el que el día anterior me dijeron que no servían nada por estar preparando la fiesta del 31 a la noche. En este caso, hay gente comiendo. Me siento en una mesa que está a... tres pasos de mi reposera.
-Hamburguesa tenés? -le consulto a la camarera.
-Sí, claro.
-Bien, una hamburguesa con queso y tomate.
-Le traigo la carta?
-No, quiero una hamburguesa con queso y tomate, y un agua sin gas.
-No quiere la carta?
-Tenés hamburguesa?
-Sí.
-Entonces quiero una hamburguesa con queso y tomate. No necesito ver la carta.
-Muy bien, señor.
-Ah, una consulta. No puedo comer en la pileta?
-Eh...
-Acá, estoy acá (señalo mi reposera, a unos pasos, reposera cuya vista se puede ver en Las Fotos de Jota)
-Es que no podemos pasar la bebida para la pileta.
-...
-...
-Okey, dejá... como acá.
-Gracias, señor.

Pasan 20 minutos, viene otra camarera con una hamburguesa.
-Aquí está su hamburguesa sin queso ni tomate.
-Pedí una hamburguesa SOLO con queso y tomate. No me gustan los pepinos, la cebolla ni la lechuga.
-Uh.
-...
-Enseguida se la cambio, señor. Disculpe.
-No hay problema. Gracias.

Diez minutos después, viene ooootra camarera para anunciarme que en tres minutos me traen la hamburguesa.
Llega bien. Rica pero un tanto cruda. Si no escribo nunca más, es que me agarré escherichia coli...

20 perdedores dejaron su mensaje después de la cereal:

Anónimo dijo...

será que la vida tiene algo personal con vos?
saludos, marita

Lic. Ruqui dijo...

Cuanta paciencia, es para reconocer que serás perdedor pero muy educadito!

Quiero ser una mantenida dijo...

El tema era el clima, y por lo que se lee pudiste disfrutar mucho de la pileta, y no hubo nubes, ni lluvia.
Parece que sos medio ñañoso con la comida, que feo Jota!!

Etienne dijo...

No es pecado querer comer algo sencillo. Si nos conformamos con un bife a la plancha, para qué me ofrecen soufflé de queso a la mignonne con papas noisette?
Lo del sector clausurado tiene su explicación: detectaron que jamás podrías abonar los 200 verdes que es el canono para comer allí.
Abrazos de perdedor!!

Fishboy dijo...

jajajajajajajajajajajajaja

Rezan dijo...

Para ser perdedor, sos un tanto esquisito.
Igual te Banco.( muerte a la cebolla, a menos que este en una salsa! )

F.

Angie dijo...

convengamos jotin que vos tambien atraes a la mala suerte, no te viene nada bien!

Ajenjo dijo...

Permiso, voya reirme un rato y vengo.
.
..
...
....
.....

ya está! (pasó media hora y vino una ambulancia para darme oxigeno. Parece que me reí mucho)

Digo, recuerdo haber visto algunos locales de comida chatarra en santiago, el del payaso imbecil y un par mas. Además ¿hamburguesas en un restaurante thai?

slds
A

Princesa Sukimuki dijo...

Jotis, vos más que perdedor sos medio rompe bolas! como solo menu infantil?

Feliz año!!!! nos vemos la semana q viene cuando vuelvas (si no miris de escherichia coli), dale?

besos!!!

Natiii dijo...

Pero che... qué hombre complicado... La próxima lleváte a tu mamá para que te cocine jajaja

Psicologa con problemas dijo...

empieza el año y vos con 7 kilos menos...


no seras minita vos?
tucuMALA

Penelope dijo...

Perdoname pero la conclusión que saco es que los chilenos son bastante bobos. Y muy mala onda. también. No sabes cómo te banco. No al sushi, no a la comida Thai, no a la salsa de ostras, no a la cebolla. La culpa es de ellos, dormí tranquilo.

Penelope dijo...

Perdoname pero la conclusión que saco es que los chilenos son bastante bobos. Y muy mala onda. también. No sabes cómo te banco. No al sushi, no a la comida Thai, no a la salsa de ostras, no a la cebolla. La culpa es de ellos, dormí tranquilo.

Marchante dijo...

Siiii que suerte Jotinnnnnnnn
No soy la única looser gastronómica!

Anónimo dijo...

Me hiciste acordar a la Tana Ferro, el personaje de Valeria Bertucelli en Un Novio para mi mujer...
Si, fue un comentario hiper loser, pero la alquilé el otro día para verla. Y me rei. Y ahora me acuerdo de la mina por tus quilombos alimenticios!!!
Besos
LN.-

Minés dijo...

Cómo te pegan tus lectores!!!
Para mí, tienen razón!!!
Tenés que tratar de ir a algún restaurant que tenga menues infantiles, que seguramente tendrán algo que te guste!!!
JAJAJAJAJA
Hambueguesas en un restaurant chino???
JAJAJAJAJAJA

Meryl dijo...

qué paciencia que tiene tu hermano, Jotita! yo te hubiera mandado al carajo! jajajaja!!

saludos.

Bays dijo...

Es así. Lo más simple sieeempre resulta complicado. Qué tan difícil es hacer una hamburguesa con tomate y queso? Acaso es un menú gourmet eso? Noooo, no señor, a usted le tienen que gustar las excentricidades porque sólo tenemos eso.
Yo no tengo problemas con la comida pero te re entiendo Jota.
Abrazo de otra incomprendida, ja

Fede dijo...

Digo yo...si querías comer hamburguesa...¿por qué no fuiste directamente a un Mc'Donald's y listo?

La verdad, qué paciencia tu hermano...

Lady Micas dijo...

Hay no, recien lo leo y me mori. Soy camarera y de dos hoteles....
Siempre es asi, me siento identificada pero del otro lado!

*

Acerca de MdP!

Este blog contiene historias propias, algunas pocas ajenas de personajes cercanos, que se funden una en otra bajo el mismo don. Todos los protagonistas son (somos) perdedores: en el trabajo, en el amor, en el sexo, en la suerte, en el día a día, en la vida. Porque para algunos, como yo, ser perdedor dejó de ser un problema: ya es un destino ineludible. He aquí las historias. De derrotas, caídas, papelones. Derrumbes en general. Nos pasa a todos, no?