31/8/09

La marcha de los bronquios

El inicio de 2006 me encontró terminando de pasar un problema bronquial, que había aparecido así como así varios meses antes para molestar durante un tiempo.

Todo comenzó con una bronquitis clásica. Al mes, reapareció. Pero no se fue. Siguieron broncoespasmos, pequeños ataques de asma...

Y el Ventolin, y los corticoides y todas esas cosas.

Hasta que me recomendaron ir a ver a un alergista.
-Para qué, si yo no soy alérgico? -pregunté.

Pero fui.

Con él empecé un tratamiento que consistía, apenas, en aplicarme una vez por día el Seretide (un broncodilatador con corticoides) y visitar su consultorio para nebulizarme una o dos veces por semana. Esto último sólo tenía un sentido: pasar mi tarjetita de obra social para que él cobrara la consulta.

Pero no me negué.

Me quedaba lejos (el buen hombre tenía su consultorio en Barrio Norte), pero allí iba dos veces por semana, generalmente, a horas del mediodía.

Uno de esos mediodías llegué con mis bronquios más cargados que otras veces, tal vez producto de una larga caminata por Av. Santa Fe para buscar un cajero que tuviera efectivo. No me lo olvido: saqué trescientos pesos para pagar las expensas, impuestos, celular y quedarme con plata para ese fin de semana.

Llegué al consultorio y, en un salón 'comunitario' en el que el médico atendía a varios pacientes juntos, estábamos dos señoras muy mayores, el médico y yo, que ya había hablado de mis dificultades respiratorias del día.

Mientras esperaba mi turno para nebulizarme, charlaba con el médico, con las señoras. Hasta que de pronto entró la secretaria:
-Doctor, hay un señor, el señor González, que dice que necesita verlo.
-González? -respondió el doctor- No conozco a ningún González. Que te diga qué...

El médico no había terminado la frase cuando por la puerta de servicio que daba a ese consultorio comunitario apareció un hombre de metro noventa y pico con un arma en la mano y cara de pocos amigos.
-Bueno, tranquilos, tranquilos, no les va a pasar nada...
-... (el doctor)
-... (la secretaria)
-Ay Dios mío! (una vieja)
-Ay mi nietito que está en la recepción! (otra vieja)
-... (yo, aunque pensaba claramente en 'la puta madre')

Me paré de golpe, levanté las manos y me puse contra la pared como si me fuera a palpar de almas un Policía.

Fui el único que hizo eso.

El grandulón guardó el arma y nos separó a todos en diferentes extremos del mismo salón. Cortó el cable del teléfono. Le pidió al médico la plata. El médico le ordenó a la secretaria que trajera la plata.
-No manejamos mucha plata... Tenemos cheques, pero casi todos pasan su credencial -se justificó.
-A ver... -devolvió el señor ladrón- Entonces ustedes, vacíen las carteras. Vos, dame la plata.

Saqué la billetera: mis trescientos pesos brillaban y la cara de Roca en uno de ellos me hizo un triste guiño de despedida.
-Llevate lo que quieras, pero por favor, dejame el documento -rogué.
-A ver... Sí, quedate todo. Dame la plata... No, las monedas no, si no cómo vas a volver a tu casa? Tenés reloj?
-No.
-Celular?
-Sí, tomá...
-No, no, quedátelo.

(Entonces entendí los beneficios de haber comprado el celular más barato del mercado)

Empecé a agitarme cuando, de pronto, entró otro señor ladrón, de unos 18, 19 años. Al grandote le decía tío. Yo transpiraba.

El grandote se fue de la sala y el joven ladrón quedó a nuestro cuidado.
-Mi nietito, mi nietito -sufría una de las señoras.
-El chico que está en la recepción? -consultó el joven ladrón- Tranquila, señora, no se enteró de nada. Está ahí mirando unas revistas... Y a vos qué te pasa?

Yo estaba agitado. Se me notaba en la respiración. Sudaba. Estaba pálido.
-Tranquilo, Jota, no pasa nada, quieren plata y ya se van -intentó tranquilizarme el médico.
-Sí, Jota, tranquilo, si no hacen ninguna locura nos vamos en cinco minutos. Sentate... Querés un vaso de agua? Estás blanco, loco, estás blanco -intentó tranquilizarme el joven ladrón.

Me senté. Los minutos pasaron lentamente, me parecían décadas. Me sentí anciano, tal vez el marido de una de esas señoronas.

-Vamos -anunció el grandulón, entrando otra vez por la puerta-. Ya llegó el auto. Y ustedes quédense acá cinco minutos antes de salir, ni se les ocurra hacer nada.

Se fueron, entró el nietito de la señora, que ya estaba llorando. El médico chequeó por la ventana que ya no estuvieran en la puerta de calle. Volvió al salón, nos preguntó a todos cómo estábamos. Pensé unos segundos y dije:
-La verdad? Se me pasó el broncoespasmo... Me siento mejor.
-Sí... Es la adrenalina. Genera eso -respondió el médico.

Me fui del consultorio con un pánico atroz de cruzarme con ese grandulón alguna otra vez en mi vida. Y me fui sin broncoespasmos. De hecho, no volvieron a aparecer. Y no volví nunca más a ver al médico. Mi última consulta, de trescientos pesos bien invertidos en el señor ladrón, terminó de curar mis problemas respiratorios.

18 perdedores dejaron su mensaje después de la cereal:

Marchante dijo...

Si si...
Como buena exbrolquilitos problem puedo asegurar que es verdad.
La adrenalina es broncodilatante.
je

Natalia dijo...

"Fui el único qué hizo eso" jajajajaj. Ya estabas en una situación no muy de winners que digamos, y encima sos el único que se somete al estilo hollywood sin que se lo pidan xD.

Tu relato es un claro ejemplo del karma: le sacaron todo al doc porque él -por ahí- los hacía volver y volver sin necesidad, como decías, para ganar más. Y bueno, a vos, tu karma te funciona de formas extrañas pero funciona al fin: por 300 pesos, adiós necesidad de consulta ja.

Beso.

Natalia Alabel dijo...

Hey, viste la película "Crank", esa con Jason Stateham? (creo que se escribe así, no estoy segura). Al tipo le inyectan no sé qué droga y el único antídoto es que su cuerpo genere adrenalina. A vos te pasa más o menos lo mismo! wow!

SoLciTo* dijo...

Para colmo el ladron era buena onda jajaja te dejó el celular y te decia que te dejes las monedas para volver a tu casa! mas tiernooo! jajajaja

Nuria dijo...

Que groso el doc y su terpaia de Shock!!!
Eso lo debe hacer seguido , monta toda una escena y zas , otro paciente curado!
le mandaste una botella de vino para agradecerle¨?

Sheeba Baby dijo...

Impresionante Jota, me muero del cagazo jajajajjajaj, qué bueno que estás bien!!!!!! Saludos

mutantt dijo...

Bueno,fue un ladron "justiciero" al menos,te curó,le sacó al que más tenía(un robin hood moderno?)y encima te dejó las monedas.se nota que todavía no había problema para conseguirlas jaja.

Princesa Sukimuki dijo...

Jota, q raro q despues de eso no tuviste q ir a psiquiatra o a un cardiologo...

Beso

Anónimo dijo...

Tu Ansiada Amiga

me encantaria comentar pero como se que me vas a odiar, y odiar, sin valor alguno, igual comento, se entendio? no, bueno, yo tampoco.
beso grande

Pau dijo...

No hay mal que por bien no venga.
A lo mejor el supuesto ladrón le estaba diciendo "tío" al médico quien estaba implementando nuevas metodologías de sanación.

Ceci dijo...

Ya vas al psiquiatra ... no? Recomedale terapeuta a Tu Ansisada Amiga ... o será un desdoblamiento de tú personalidad? ... no no, nada de eso... sólo terapia y un té de boldo.

M dijo...

creo que lo peor en si no es lo que uno pierde (osea, le roban) sino el hecho de pasar por esa situacion tan fea !
genial el blog
un beso

M A R I N I T A dijo...

lo leeria si no fuera porqe son las 11 de la noche y se me cierran los ojos solo pase a dejar mi huellita
un besote jo

Flori dijo...

Pucha.. a mí me dijeron, una vez, que para no tener nunca más asma tenía que pescar un pez, escupirlo en la boca, y largarlo de nuevo al agua.
Eso sí, nunca pero nunca más tenía que volver a pescar.


Jamás lo hice, por cierto.
Y así estamos.

mara dijo...

muy buena anécdota!!
"Fui el único que hizo eso"... ajajajjajaaj
me lo imagino con tropezón y todo.
Pasate, hay blog nuevo, ahora vuelo =)

matilde dijo...

tb tengo mala suerte, ultimamente creo q estoy maldita.

te sigo. beso! mati

Meryl dijo...

Seretide? eso es re-fuerte, Jota! se lo dan a los asmáticos crónicos!

Es llamativo cómo se dieron los hechos, pensá que si te hubieras comprado un nebulizador, no tendrías que haber ido dos veces x semana a nebulizarte hasta allá, y no te hubiera sucedido el robo....

"Me paré de golpe, levanté las manos y me puse contra la pared como si me fuera a palpar de almas un Policía.

Fui el único que hizo eso."
JA JA JA!!!

Meryl dijo...

me acabo de dar cuenta que dice ALMAS en vez de ARMAS (!)

Acerca de MdP!

Este blog contiene historias propias, algunas pocas ajenas de personajes cercanos, que se funden una en otra bajo el mismo don. Todos los protagonistas son (somos) perdedores: en el trabajo, en el amor, en el sexo, en la suerte, en el día a día, en la vida. Porque para algunos, como yo, ser perdedor dejó de ser un problema: ya es un destino ineludible. He aquí las historias. De derrotas, caídas, papelones. Derrumbes en general. Nos pasa a todos, no?