15/6/08

Two bags!


El año pasado, después de diez años de antiguedad y un planteo quejoso, en el trabajo dijeron que me debían algo, que estaban en deuda conmigo, y decidieron darme:
a) un aumento
b) un viaje de placer
c) un bonus por productividad
d) un ascenso
e) una noche en un hotel 5 estrellas con cena y Spa
f) un viaje de trabajo

Como era de esperar, me dieron la opción F. Había un viaje. Alguien tenía que viajar. Para trabajar. Y viajé yo.
El destino, igualmente, no era para desestimar: Basilea, primero, Barcelona, después. Nada mal.
La compañía aérea: British Airways.
El parate: San Pablo.
El cambio de avión: en Londres, a Swiss Air.
Es decir: Buenos Aires (Argentina)-San Pablo (Brasil)-Londres (Inglaterra)-Basilea (Suiza).
En Ezeiza, precavido, le presté atención al cartel que anunciaba qué se podía llevar arriba del avión: sólo un bolso de mano y una computadora portátil. El cartel, claro, mostraba dos dibujitos, el del bolso y el de la laptop dentro de otro bolso, y entre esos dibujitos había un +. Era a prueba de tontos.
Uno + uno = dos.
O eso pensaba.

Como pasa habitualmente, en San Pablo hubo una no leve demora. Un colega, un fotógrafo y yo compartimos el vuelo. En medio del viaje nos dimos cuenta de que el tiempo iba a ser justo: para poder alcanzar la conexión Londres-Basilea íbamos a tener que apurarnos.
Llegamos a Londres media hora antes de la salida de nuestro segundo avión. Corrimos de un lado para el otro hasta que encontramos el camino: una fila de unas 200 personas que caminaban a paso de hormiga hacia el control policial. Fila india. Paso a paso. Todos íbamos mirando el reloj. De pronto, la fila avanzó un poco más rápido y quedé delante de mis compañeros de viaje. Apuré el paso hasta que un tipo vestido de camisa blanca, corbata azul y un bastón policial agarrado del cinto se me puso adelante: “You, two bags. Out!”, me ordenó.
Qué?
Cómo?
Le entendí perfectamente, mientras le explicaba, o intentaba explicarle, que esos dos argentinos que pasaban con los mismos bolsos que yo, o incluso más (el fotógrafo tenía su bolso de mano, su laptop y otro bolsote con la cámara y varios lentes), eran mis compañeros.
“Out. Two bags”, insistía el hombre, que parecía no tener más palabras. Me sacó de la fila.
“No, one bag, and one laptop!”, intenté explicarle unas diez veces.
"Two bags!"
"One bag! One laptop!"
El hombre se puso duro. Me dijo algo así como que si insistía me sacaba de la fila y me llevaba al cuartito, y no el del amor. Todo esto a los gritos. Todo esto en inglés.
Mi cara de “no sé qué hacer, me quiero matar, y encima no te entiendo nada” dio resultados. Estaba al borde del llanto. Me explicó (siempre a los gritos) que podía meter un bolso dentro de otro y llevar la computadora en la mano (?).
Lo hice. Hice entrar el bolso de mano dentro del de la computadora. Y corrí.
La fila era eterna. Llegué al control y una señorita me explicó que tenía que dejar las cosas en la cinta mecánica, incluidas mis… zapatillas. Me saqué las zapatillas. La campera. Puse el celular, las monedas, las llaves, el cinturón, todo sobre la cinta. Pasé el control. Agarré todo.
Miré a la mina: "It's ok?"
"Ok, go", respondió.

Corrí.

Me sentí en una película yankee, tonta: tenía un bolso enorme en una mano, una laptop debajo de la axila, los pasajes y el pasaporte agarrados de los dientes, las llaves, monedas y cinturón en la otra mano y las zapatillas colgadas del cuello, anudados los dos cordones.
Corrí así, derecho, 50 metros, mientras todos me miraban.
Bajé así, como loco, las escaleras mecánicas.
Corrí así por el hall del aeropuerto.
Hasta que vi a mis compañeros de viaje: miraban hacia arriba, como pidiéndole a Dios que no fuera cierto. Miraban hacia arriba las pantallas de TV que anunciaban que nuestro vuelo, Londres-Basilea, el de Swiss Air, había salido cinco minutos antes.

Al mes volví a viajar, esta vez a Canadá, previa escala en Estados Unidos. Ya no iba a dejar mi suerte librada a la locura del oficial de turno: me compré una mochila porta laptop. Todo junto.

Un bolso.
One bag.

11 perdedores dejaron su mensaje después de la cereal:

Flor dijo...

Me cagué de risa de principio a fin. No, miento, al principio sonaba bárbaro, hubieses agarrado el aumento, y con eso te hacias el viaje...
Por suerte nunca perdí un vuelo, pero una vez llegando a arabia dos tipos vestidos con túnicas y armas en las manos comenzaron a interrogarme en árabe. Creo que vieron mi cara de terror, y que no les entendia una, y me dejaron ir sin mas.

V dijo...

Hace un mes, haciendo migraciones pensaba eso:
por que siempre la situación de migraciones, aduana, etc. es hostil y siempre genera nervios y la paranoia que algo va a fallar,no?

Un gran narrador Jota!

Anónimo dijo...

yo no se porqué, pero los ingleses son muy raros. Hace justo un año viaje a Londres desde Madrid y llevé two bags ahora, cuando quise regresar a Madrid con mis dos preciosos bolsos me dijieron que de eso nada ¿comooooo? ¿o sea, que podemos entrar dos bolsos pero salir con uno solo??? Masi... andate a c****.

ámbar dijo...

yo hubiese muerto en el primer grito.

GC es un grande dijo...

bien ahi V! es un gran narrador Jota...las zapatillas colgadas me mataron...

saluditos

Pau dijo...

Primera vez por acá y ya me hiciste reir. Genial la descripción de tu corrida. Me quedo con la frase, repetida a lo Forrest Gump, "un bolso one bag".

=Jota= dijo...

si me siguen elogiando me voy a agrandar....

pero gracias, gracias en serio

Princesa Sukimuki dijo...

Odio a la gente de migraciones! xq siempre son mala onda?

J excelente historia

Marulinguis dijo...

jota
sos la jota mas jota de jotienze que mas quiero
enserio
me caes muy bien y me gusta saber que tengo un amigo,porque te concidero mi amigo.
gracias por preocuparte por mi :)
un beso grande jotin
no lei todo porque al ser tan grande me empache de letras

Lulet dijo...

Qué tipo mala ondaaaaaaaa!!!!
Adoro tu blog, Jota.

Besos!

Meryl dijo...

JA JA JA!!!!
Me imagino la escena de la corrida con las zapatillas colgando del cuello! Me mataste, man!
O sea que al final te perdiste de conocer la ciudad natal de Roger Federer? O pudiste ír en otro vuelo?

Y si querés agrandate: el relato está bien desarrollado.

Saludos!

Acerca de MdP!

Este blog contiene historias propias, algunas pocas ajenas de personajes cercanos, que se funden una en otra bajo el mismo don. Todos los protagonistas son (somos) perdedores: en el trabajo, en el amor, en el sexo, en la suerte, en el día a día, en la vida. Porque para algunos, como yo, ser perdedor dejó de ser un problema: ya es un destino ineludible. He aquí las historias. De derrotas, caídas, papelones. Derrumbes en general. Nos pasa a todos, no?