31/3/09

Buen día, día...

Qué lindo es despertarse una mañana como la de hoy y ver el sobre arrastrándose debajo de la puerta. Un sobre con el logo del banco, mi banco.

Qué lindo es abrirlo, sacar la única hoja que contiene dentro, leer las pocas líneas del mensaje y saber que dentro de dos meses, la tasa de interés del crédito que estás pagando pasa del 8 al 18%.

Así da gusto.

Buen día, día!




30/3/09

No me río de Janeiro

Nunca me gustó mucho festejar mi cumpleaños. No sé por qué. Tal vez tenga que ver con que soy un perdedor (in)nato y nací en enero, cuando todo el país está de vacaciones.

O sea: imagino que cuando era chico y mis papás me organizaban la fiestita de cumpleaños, venían pocos amiguitos. Habré quedado traumado, no sé...

Les decía... Nunca me gustó mucho festejar mi cumple. Desde adolescente, desde que empecé a decidir cómo celebraba cada nueva velita. Fue en ese entonces, época de secundaria, cuando un 28 de enero, día cumpleañeril, mis amigos me invitaron a jugar al paddle (o padel).

No les voy a decir que era raro porque en ese entonces, pleno auge de ese deporte romperodillas, íbamos seguido a jugar al paddle (o padel). Pero sí, para qué mentirnos: era raro, además, porque no éramos cuatro, sino cinco. Pablo, Blu, Lalo, Gaby y yo* nos encontramos en una cancha en la que nunca habíamos jugado, sobre avenida Independencia, más o menos a la altura de Jujuy. O eso recuerdo.

Y fue más raro, todavía, porque segundos antes de empezar a jugar se largó a llover. Y lógicamente, yo atiné a irme de la cancha.
-Adónde vas? -preguntó Pablo.
-Está lloviendo, boludo, no vamos a seguir jugando -respondí.
-Sigamos! No quieren seguir?

Todos respondieron que sí, hasta Lalo, poco afecto a cualquier movimiento que no sea rascarse la ingle. A mí no me quedó otra que seguir jugando. Bajo la lluvia.

Terminamos de jugar cuando ya no llovía y tomamos unas gaseosas en la calle.
-Qué se toman ahora? -consulté con la intención de compartir el colectivo.
-Yo el 124 -respondió Gaby.
-Yo voy caminando para allá, nada que ver con tu casa -respondió Pablo.
-Yo... yo también -respondió Lalo.

Me tomé, solo, el 96, derechito por Independencia, Juan Bautista Alberdi, parada y abajo, caminando a casa.

Pensaba, entonces, en todas las rarezas. Pensaba, también, en que no me habían preguntado si iba a festejar mi cumpleaños. Y pensaba, además, en que no conocía ningún 124 que pasara por ahí ni por la casa de Gaby.

Yo vivía con mamá y mi hermano en el piso 11. Al subir al ascensor del edificio, unos ruidos molestos empezaron a perturbarme. "La puta madre, justo hoy se le ocurre hacer una fiesta a un vecino?", me quejé para mis adentros, malhumorado, cansado, agotado, mojado. Y sudado.

Ya en el piso nueve el ruido era insoportable. "No puedo tener tanta mala suerte. Justo mi vecino tiene gente en casa?", protesté.

Al llegar al 11, al llegar a la puerta de casa, comprendí que la fiesta estaba en casa. "Mamá invitó amigas", supuse. Hasta que escuché los gritos, las voces conocidas y una que delató todo:
-Shhh... cállense que ya viene Jota!!!

Me quise morir. Una fiesta sorpresa para mí??? Una fiesta que no quiero??? Tanta gente en mi casa y yo que me quiero ir a dormir???

Pensé en huir, en irme, en dejarlos a todos plantados. Pero no... Intenté abrir la puerta y una llave del lado de adento me lo impedía. Me abrió mamá con cara de feliz cumpleaños. Sí, de feliz cumpleaños. A su lado, todos mis amigos y amigas rebosaban una sonrisa que odié durante años.

Mamá dijo "feliz cumple, Joti", y me dio un beso. Mis amigos y amigas hicieron fila para saludarme, mientras yo maldecía mi estado y su idea.

Comimos, tomamos, a la noche vimos un Boca-River veraniego que transmitían desde Mar del Plata. Y al final...

-Te sorprendimos!! Te gustó?? -me preguntaron durante toda la tarde y la noche.

Yo respondí que no. Y lo mantuve durante años.

Pero eso no es de perdedor, claro. Es de mala onda. La derrota llegó mucho después. Desde hace años, me gusta festejar el cumpleaños, hago juntada en casa o fiesta en alguna terraza amiga, o asado con amigos, o algo. Pero ahora que quiero no siempre puedo: nunca hay nadie. 

Es la maldición de nacer en enero...


*Tal vez me equivoque en algún nombre (no en el mío, claro), es que pasó bastante tiempo...

27/3/09

Preguntas (VII)

Algunas cuestiones...

-Por qué siempre que pruebo el agua de la ducha está óptima pero cuando entro se congela o hierve?
-Por qué siempre que tengo las monedas justas para el colectivo hay una que no engancha y me tengo que bajar a comprar una barra de cereal o unos chicles?
-Por qué la gente ve que se cae un árbol en Nebraska y sale a comprar dólares? Acaso paga la luz con dólares, o viaja mucho a Miami con Susana Giménez? Acaso es simplemente idiota?

26/3/09

Ateneo (II)

Llegó el día.
Sí, pasé la gran prueba (éssssta, para los nuevitos).
Y la pasé intacto.

Ayer, miércoles, 12.30, tenía cita con una manada de homeópatas para tratar mi urticaria insoportable. Llegué puntual, me senté en una sillita frente al consultorio vacío. Y empezaron a llegar.
Uno, dos, tres, cuatro...
Después tres juntos...
Al rato dos más...
Después cuatro...
Y finalmente, mi homeópata:
-Hola, Jota, gracias por venir. Estás tranquilo?
-No.
-Bueno, tranquilo, esto es lo de siempre, pero en vez de hacerte preguntas yo te las va a hacer el doctor González y va a haber otros médicos tomando nota, escuchando. Tal vez después alguno de ellos te haga alguna pregunta y listo. Cuando terminamos, salís un rato, debatimos tu caso y vemos qué hacemos. Alguna duda?
-No. Que sea lo que Dios quiera...

En ese momento recordé que no creo en Dios, así que dejé todo en manos de la ciencia. Entré, me senté en una sillita frente a los catorce profesionales de la salud, con el doctor González al lado mío.

Después de contar cuándo y cómo empezó, de responder preguntas sobre mi infancia, mis ex, mi hermano, mis papás, mi trabajo, mis amigos, la manera de sudar, los hábitos alimenticios y deportivos; después de contestar si duermo boca arriba, boca abajo o cucharita, de comentar cuánto me enojo y por qué, de contar mis pánicos, temores, amores y odios, después de todo eso y mucho más, me dieron las gracias.

Salí fuera de la sala y mi homeópata me despidió:
-Mejor andá, yo te llamo más tarde porque vamos a tardar un rato y no tiene sentido que te quedes. Te llamo después, te digo lo que pensamos y te doy el remedio para que tomes a partir de ese momento, dale?
-Y dale...

Mientras me rasco las piernas, les cuento que desde mañana voy a probar con globulitos de un remedio llamado Pulsatilla 6.

Que sea lo que D... Lo que sea





PD: gente, eviten los comentarios del tipo "y si probás con un dermatólogo?" o "andá a un especialista!" o "yo que vos voy al psicólogo" o "mejor empezá a creer en Dios". Ya intenté todo eso. Y no, no resulta. Por algo tengo este blog.

25/3/09

Que te cAYEs!!

Divina. Aye es una divina. Mi compañera, inseparable compañera para todos los sábados del año, a la mañana, el horario más perdedor para dar clases de lo que sea, es así, un amor de persona.

Hablamos el viernes a la noche para terminar de combinar lo que íbamos a hacer al día siguiente. Pero, claro, creo que nunca habíamos hablado por teléfono.

-No parece tu voz -dice ella.
-Es bueno o malo eso? -inquirí.
-Bueno, es mucho más linda por teléfono.
-Qué, tengo una voz de mierda?
-Y... No sé si de mierda, pero ésta es más linda.

Está bien, Ayelén, tengo una voz de mierda. Pero lo que importa es lo de afuera. Y qué bien me mantengo, por Dio...

-En serio tenés esa edad? Pensé que tenías más... -retrucó.

Me dio cuatro años más de los que tengo. Pero quiero que sepan que no coincido. Estoy hecho un pibe...

Una belleza esta chica, cómo me quiere!

23/3/09

Afásico

afásico, ca.

1. adj. Que tiene afasia.

2. adj. Propio de la afasia.


afasia.

(Del gr. ἀφασία, imposibilidad de hablar).

1. f. Med. Pérdida o trastorno de la capacidad del habla debida a una lesión en las áreas del lenguaje de la corteza cerebral.



O llevado al Diccionario de la Real Academia de Jota Afásico (RAJA), afásico es alguien que dice:
*"Uy, me manché, pasame la... la... la empanada", en lugar de servilleta.
*"Pasa que hoy fui a la... la plaza", en lugar de escuela.
*"Avisame cuando me vaya", en lugar de te vayas.
*"Vamos? Estoy re cargado", en lugar de cansado.
*"No sé, después... después lo decimos", en lugar de hablamos.
*"Cholo, Cholo!", en lugar de Bocha, Bocha!

O que lee "Retrasado" en un cartel de un local en alquiler, en lugar de leer RETASADO como todo el resto del universo.

En fin. Estoy mal. No es que no me salgan las palabras. O a veces sí me pasa. Pero también me confundo unas con otras, y éstas con aquéllas.

Muy mal.

21/3/09

Los juegos de Jota


Dos imágenes, una pregunta:
de quién estamos hablando?



en unos días, la solución en la línea de comment

Yo no me quiero casar... (II)

Después de un par de días de meditarlo con la almohada, decidí qué hacer con la señorita protagonista de un par de post atrás. En realidad, ...